El que a hierro mata, a hierro muere. Hace más de 30 años, el videoclip, con la forma de , mataba a la estrella de la radio.

Pero, ahora, es quien está matando definitivamente a MTV, que cada día es menos un canal de música para convertirse en una serie de esperpentos, que tienen en España a Alaska y el innombrable de Vaquerizo como representantes de una país tercermundista.

Viacom, la propietaria de MTV, rebaja año tras año los presupuestos de la que fue su cadena estrella, hasta tal punto de ridiculizarlos en la última edición de sus premios anuales en Los Angeles.

Hace cinco años presentó una demanda de mil millones de dólares, porque YouTube utilizaba miles de sus vídeos sin su permiso. Era una desfachatez y una anacronía.

Como si los vídeos fueran propiedad de MTV, cuando en realidad son propiedad de las compañías de discos que tiraron millones y millones de dólares con absurdos y carísimos vídeos que algunos eran sufragados por los propios artísticas, como el caso fragrante de Michael Jackson, para mayor gloria de una MTV, que nada más que tenía que ponerlos a coste cero y hacerse más que multimillonaria.

Ya sabéis que he hecho radio y televisión musical desde que existió en España. Me gustan los dos medios, pero siempre quise ser el tipo idealista que quería creer en que la música es el único arte que no se puede ver ni tocar ni oler.

Sigo con esa idea y creo que la MTV ha sido de alguna manera nociva para la música , salvo para casos concretos de unos pocos artistas que todos sabemos.

Tampoco quiero ser tan radical como Prince , que ha prohibido todos sus videos en MTV y en YouTube, pero el video no ayudó mucho a la música y mucho menos en la crisis con internet .

La prueba es que la gente joven no consume música. Bueno, sí gratis y  la ve en YouTube. Ya tampoco la escucha. La música es audiovisual . Es el concepto de la vida en el siglo XXI y quien se aparte de ello es simplemente un reaccionario.