Scott Weiland

Es como si Scott Weiland resucitara de repente, así, de vez en cuando.

El cantante de STP y de Velvet Revolver asegura que vuelve a ser un gran chico y afirma que han acabado las catorce canciones que forman parten del primer álbum de un grupo que no lanzaba nada desde aquel “Shangri-la Dee Daa”, en el 2001, justo en que vinieron a M-80 y lo presentaron en Plásticos y Decibelios.

Me divertí mucho con Scott. Es algo más que un tipo interesante. Tiene carisma, es inteligente, cercano y es un puro y maldito disparate en sí mismo. Sólo que padece el sindrome de la inseguridad y su martirio es la droga.

En aquella entrevista de hace ocho años, me contó como “se subía por las paredes”, tras una durísima rehabilitación. Lo había conseguido para poder ganar dinero con STP y también porque estaba enamorado de su segunda esposa, la magnífica Mary Forsberg, que viajaba con él y no se separaba nunca de él. Scott  tuvo dos hijos con Mary. Pero se ha separado de ella hace un par de años, casi coincidiendo con la terrible muerte de Michael, el hermano de Scott. Con Slash escribió un tema precioso a su memoria, en Velvet Revolver. Se llamaba ‘For a brother’.

Ahora me cuentan que Scott tiene una vida bipolar, una enfermedad que le hace ser dos personas distintas. Pero siempre me gustará como canta y, desde luego, espero mucho de sus textos, de su manera de interpretar.

Hace un mes publicó en iTunes una versión magnífica de uno de mis temas favoritos de Navidad, ‘Have youself a little Merry Christmas’.

Abajo, el tema de Velvet Revolver, ‘Paradise city’.
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