VAN MORRISON CUANDO CASI ABANDONA LA MÚSICAEn la primavera del año 1971, estaba aburrido de las secuelas del Festival, de la mística de Woodstock . Así que vendió su casa , como lo había hecho Dylan y volvió a California, a su querida San Francisco . Pagó más de medio millón de dólares por una nueva casa en Marin County , en el norte de San Francisco. A pocas millas de la prisión de San Quintín.
Morrison escapaba de algunas cosas que le atormentaban .

En primer lugar, que su álbum “Tupelo Honey” no había funcionado nada bien . Y lo que era bastante peor, su relación personal con su esposa, la norteamericana Janet o Planet , como la llamaba, se pudría , a pesar de que su hija Shana- ahora es una cantante- sólo tenía poco más de un año.

 


Hasta el punto que no muchos meses después, Van Morrison se fue a vivir a un hotel en San Francisco, con su guitarrista Doug Messenger , que iba a ser piedra decisiva para la grabación del extraordinario álbum “ “Saint Dominic Preview” .
Pero entre los bosques de su mente paseaba el terror a volver a los escenarios. En noviembre de aquel maldito año 1971, mientras actuaba en el preciso teatro Winterland , que inmortalizó la cinematografía de Martin Scorsese, en “The Last Waltz” y empezaba a silabear “Moondance” , su micro dejó de funcionar.

Para Van fue como un signo de los dioses. Aunque el micro volvió a funcionar , dejó el éxito sin cantar, sólo tocando la guitarra . Así acabó increíblemente “Moondance”; sin salir una sala nota de su garganta , ante la estupefacción de seis mil personas , que no daban crédito. Pero es que Van hizo otro instrumental y desapareció por la rampa del escenario del Winterland. No quería actuar más.

LA GRAN ESCAPADA.-

El primero en salir corriendo del escenario a oscuras detrás de Morrison, fue el magnífico pianista Mark Naftalin. Incluso llegó a agarrarle del brazo y le exigió:”Vamos, Van , tienes que volver a salir, si no , nos matan”.

Van se lo quitó de encima y siguió su camino hacia su camerino. A continuación fue el bajista Bill Church el que le pedía por favor que volviera al escenario. . Finalmente, Taj Mahal , que había sido el telonero , se enfrentó a Van y le espetó:” Vamos, hombre. Tienes que volver otra vez . La gente te quiere. Eso es muy bello”. Morrison respiró profundamente y asintió. Volvió al escenario, pero sólo hizo dos canciones más, “Blue money” y “Domino” , mientras que dejaba otra vez a la audiencia , al borde la locura.
De hecho, dos días antes le había comunicado seriamente a su manager, que este “show” del Winterland iba a ser su última actuación. , que no se comprometiera a ninguna otra fecha u oferta. Y es que un día antes , en Los Angeles, Morrison le había comunicado oficialmente a un periodista del “L.A. Times” su retirada definitiva de la música , que no soportaba tanta presión, que estaba harto de ponerse nervioso ante el público , cansado de las giras, cebado de cantar los éxitos, hastiado del negocio de la música.

 


Ya lo había escrito en su fantástica “Domino” , del álbum “His Band and The Street Choir”. Van cantaba: “”No quiero discutirlo, este es un tiempo para el cambio.Pensarás que estoy disgustado y que soy raro, pero en este caso caso prefiero estar bajo tierra y tomarme el descanso más largo . Nunca te preocupes de que esto sea lo peor ,porque es lo mejor”.
¿Como siguió dando algunos conciertos tras escribir este tema?. Sufriendo, sólo sufriendo.

VAN MORRISON CUANDO CASI ABANDONA LA MÚSICA
Van Morrison sólo ha hablado en un par de ocasiones sobre los sucesos del Winterland de San Francisco , pero siempre ha dicho que iba en serio cuando dijo que se retiraba de la música. Sugiere que la presión en su conciencia tenía que ver con su relación con Planet . No se sentía tampoco contento con su banda. Sentía que on escarbaba lo suficiente en la música para encontrar un tesoro en forma de canción. .Así que se retiró o se escondió durante seis meses en su casa de Marin County. Como un prisionero de su propia canción “Domino” y del trauma vivido en el Winterland.
Se atrincheró en su casa de tan sólo tres habitaciones en Marin County, en una colina rodeada de robles y manzanos ,con sus dos hijos Peter y Shannon, un perro llamado Tupelo, como su álbum “Tupelo Honey” y un gato gordo llamado Sherbert, como su saxofonista . Y dejó pasar la vida. Pero sin música estuvo al borde de la locura.

SOLO GUITARRA Y ARMONICA.-

Muchas semanas después,durante el mes de marzo del año 1972, volvió a relacionarse con amigos como Ramblin Jack Elliot . Incluso se atrevió a acercarse a pequeños clubs , cerca de San Anselmo. Subía con ellos a tocar incluso el saxo. No cantaba , pero se sentía protegido. Sobre todo, por Rumblin. Nunca sabremos como le convenció para que dos semanas después , Van Morrison fuera anunciado en un club de San Anselmo. Sólo actuaría con su guitarra y armónica, pero iba a cantar, a regresar a un escenario. El “pánico” había remitido.

Ese mismo “stage fright” , que Alfred Hitchcock había popularizado con su película del mismo título.
En aquel primer concierto, la voz de Van, según Jack, sonaba como si fuera una mezcla de celebración por el retorno al estrado y una pequeña ceremonia de tristeza consustancial. Cuando cantó y se atrevió con “The Way young lovers do” , la pequeña audiencia se excitó y logra resucitar al aletargado Van . “El “semi-party” para Van empezaba a funcionar.

Tras presentar a John lee Hooker, como el mejor blues man de la historia , apareció Rick Danko como guitarrista de acompañamiento encima del escenario . Poco después, el gran Bobby Neuwirth y , por supuesto, Rumblin Jack Elliot también se agregaron . Era una especie de “supergrupo”. Van se sintió arropado, feliz . Había vuelto a entrar en esa mística especial de su música. Acabó su retorno al mundo del los “vivos del directo”-como los llamaba- con una impresionante interpretación de “Ballerina”.

 


En un par de semanas , sin manager, él mismo firmó contratos para actuar en pequeños clubs. Esta vez, con una pequeña banda. Al final de muchas de estas actuaciones con terapia, volvió a los escenarios , con una gira más importante, de dos meses de duración. El enfermo de ansiedad estaba curado.
Si se conoce un poco a Van Morrison , sólo un saxofonista como él , hubiera podido formar su nueva banda. Se apoyó, se agarró a la fortaleza de Jack Schoroer. Se les unió el pianista Mark Jordan, que había hecho un sensacional trabajo con Dave Mason, el viejo guitarrista de Traffic.
Van Morrison había decidido separarse de Planet y empezar una nueva vida como artista y como persona. Doug Messenger, el fenomenal guitarrista, fue el que le soportó su mal humor y sus duros días solitarios, cuando vivían en un pequeño hotel en la bahía de San Francisco.
El propio Van Morrison alquiló el estudio de Wally Heider en San Francisco. Y cuando no podía grabar allí, alquilaba los Pacific High Studios. Pero tenía poco dinero para producir el álbum , aunque la Warner, aún recelosa y en guerra con Morrison por el fracaso de Tupelo Honey” , le puso al gran Ted Templeman como co- productor, pero como decía el propio mismo músico “Van sabía más que yo de como hacerle un disco”.

LA IGLESIA DE SAN ANSELMO .-

Angustiado por la economía del disco y obsesionado con las imágenes de las iglesias y de los sonidos que se obtenían al tocar en ellas , acabó enamorado del sonido de una de ellas. Exactamente, la de San Anselmo , no muy lejos de su casa, en Marin . Incluso allí hizo las fotos de la portada del nuevo álbum. El disco se iba a llamar a “Green” , pero al escribir una nueva canción , “St Dominic Preview”, se inclinó por este título.

 

Van Morrison había leído conmovido la historia de que cientos de personas se habían refugiado en la iglesia de “St. Dominic” , en San Francisco , sólo para rezar y pedir la paz al IRA y de su querida Belfast. Al final, ni siquiera grabó el tema en San Anselmo , pero se quedó como título del disco. El álbum de su resurrección incluía las impresionantes “Jackie Wilson Said “ y “Listen to the Lion” . El león era Van, por supuesto, que había vuelto por fin al circo de la música.