En declaraciones al Mirror de Londres, el productor musical Ken Kragen cuenta como ayudó a los tres principales fundadores del “USA FOR AFRICA”, es decir, Lionel Richie, Quincy Jones y Michael Jackson para que  estrellas como Dylan, Springsteen y Diana Ross se unieran al proyecto.

El legendario manager  Ken Kragen revive la presión de tener que unir al supergrupo, revelando que Prince rechazó ir a la grabación porque tenía miedo de estar rodeado de gente.Por su parte,  Bob Dylan sufrió todo tipo de miedo escénico y Michael Jackson estaba tan intimidado por tanta estrella , que dado un momento, se escondió en el cuarto de baño.

Recuerda Kragen:

“Nuestra intención nunca fue lograr a 45 artistas. Eso en sí mismo ya habría sido un enorme desafío. Pero Quincy acuñó una frase fabulosa que les dijo a todos antes de comenzar: ‘Dejad vuestros egos en la puerta'. Y lo colocamos como un cartel a la entrada”.

Emocionado por el trabajo de Bob Geldof con el “Live Aid” , Ken pidió a su cliente Lionel que escribiera una canción con su amigo Quincy y la superestrella Michael Jackson.

Luego pensó en conseguir al resto de estrellas,  buscando a los artistas que estaban en lo alto de las listas de ventas y llamando a sus agentes.

Ken asegura:

“El 2 de enero, decidí que conseguiría a dos artistas cada día, y trabajaría desde lo alto de las listas… ya tenía a Michael que era el número uno y a Lionel que era quizá el número tres, Prince era el número dos. Mi idea era, cuando me fuera a dormir, iría añadiendo dos estrellas por día hasta tener quince o dieciocho.

 

Ken , por supuesto, advierte  que su mejor movimiento fue convencer a Bruce Springsteen para cantar en el tema. Tras su gesto afirmativo,   no necesitó volver a descolgar el teléfono.

“Algunos artistas son como imanes. Lionel Richie tiene una gran frase, en la que dice ‘eres a quien abrazas”. Y Bruce Springsteen es ese tipo de artistas”‘.

Y prosigue:

“Todo el mundo quería abrazar a Bruce Springsteen. Todo el mundo quería estar junto a Bruce Springsteen. Bruce era The Boss. Y ciertamente, con los rockeros, si Bruce estaba allí, ellos querían estar allí”.

Un día antes de empezar la grabación, un grupo de rock de renombre mundial, que Ken no quiere desvelar, amenazó con cancelar el proyecto porque podría herir su imagen callejera.

Según Ken, fue la intervención divina de Bruce Springsteen la que salvó el asunto. “Bruce le dijo a la banda: ‘No he venido aquí para largarme. He venido a salvar vidas, he venido a dar de comer a la gente. Yo voy a estar aquí'.Si Bruce se quedaba y otros rockeros se iban, iban a quedar fatal. Al día siguiente todos estaban allí”


Ken recuerda que Prince no acudió por timidez :

“Él suele entrar sólo en el estudio, hace las veces de ingeniero, canta y graba todos los instrumentos en una sala vacía. De repente, no podía estar en una sala con sus colegas. Aunque sabía que era un error. Fue desafortunado que no apareciera”.

Lo que más sorprendió a Ken fue que Bob Dylan sufriera de miedo escénico.

“Soy muy fan suyo y cuando tuvo que grabar su parte de la canción, simplemente no sonaba como Bob.Quincy y Lionel vaciaron el estudio, y le dejaron aproximarse sólo al micro, se sentaron en el piano, hicieron su parte e imitaron cómo debía sonar, luego él fue al micro y lo hizo”.

Si grabar las voces fue problemático, fue peor hacer la foto de portada.

Cuando vinieron a hacerla, el co-escritor de la canción – Michael Jackson – había desaparecido.

“La foto se hacía para la portada del álbum y también para la portada de la revista Time, pero no encontrábamos a Michael.Fui a buscarle por todo el estudio hasta que le encontré en un baño ,apoyado en el lavabo. Estaba muy intimidado. Nunca había grabado con todas aquellas superestrellas. Le dije, ‘Michael, tienes que salir. Tú has escrito la canción'”.

Por si no había suficiente drama, Ken invitó a Bob Geldof para que viniera ver el trabajo y se cabreó cuando les vió comiendo en una de las salas.

“No se quién lo hizo, pero alguien había contribuiído con un catering completo. Teníamos una zona llena de comida. Creamos un pequeño escenario con un micro por si algún artista quería hablar al grupo. Así que estoy en el estudio y alguien viene y me dice que vaya rápido, que Geldof estaba hablando por el micro. Entro y veo a Geldof en el stand, maldiciendo y diciendoles ‘Estáis aquí comiendoos todo esto cuando la gente se muere de hambre en África.  Pensaba que se había gastado dinero en el catering, pero todo era gratis. ”

Y cuenta:

“Geldof dijo que cuando hicieron Do They Know It’s Christmas?, salió y compró comida en el Kentucky Fried Chicken o McDonald’s para el grupo. Pero que allí había comida muy elaborada. Como un tercio o la mitad de la gente salió. Perdimos a mucha gente porque se sentían culpables por que Bob pensaban que estaban de fiesta”

Ken dice que todavía había talentos que se quedaron sin aparecer. Por ejemplo, Barbra Streisand.

“Ella accedió al principio, pero uno de sus consejeros la disuadió. Siempre se arrepintió. Muchos artistas estaban preocupados acerca de si debían hacerlo o no. Nadie sabía que We Are The World iba a ser un éxito”.

También se arrepiende haber rechazado a otros, incluyendo a la leyenda del country John Denver “Había sido cliente mío. Le conocía bien, era un gran activista por el hambre y la pobreza en África. Quincy pensó que su estilo estaba lejos del pop comercial. Y ya no era tan famoso por entonces, su buena época fue en los 70. Tenía razón, pero me sentí mal por ello. Si pudiera hacerlo de nuevo, John sería parte de ello”.

Y proclama Ken:

“Acabamos a las ocho de la mañana. En el estudio quedábamos Diana Ross, Quincy, yo mismo y Tom Bahler – que era el arreglista vocal de la canción. Nos sentamos en el suelo del estudio, abrazándonos y llorando. Pero supe que no era el final. Sólo era el comienzo”.

“Recogí el primer cheque de 5 millones de dólares de beneficios en mayo. Inmediatamente organizamos un viaje a África y volamos en un avión de carga repleto de víveres. Siempre lo considero el logro más sobresaliente de mi vida, no sólo de mi carrera. Pude ayudar. Pude contribuir a un continente que necesitaba ayuda. Y, hasta hoy, aquello siempre me enorgullece”

Buen final de la historia.