Hoy mismo ha aparecido en el diario EL MUNDO, un artículo de JULIAN RUIZ sobre la actualidad de de .

Lo reproducimos por su interés:

Bono estaba convencido de poder estrenar la inauguración de la “nueva Europa” cuando U2 llegaron el 3 de octubre de 1990 , en el último vuelo  comercial de la historia del aeropuerto Schonefeld , en el Berlín Este. Iban a grabar en el estudio de El Muro de Berlin  su álbum más europeísta. David Bowie y Brian Eno habían producido  allí su obra maestra “Héroes”. Hansa era el nombre oficial del estudio, un edificio situado cerca de la plaza Postdam, pero en el Berlín Oeste , aunque cara a cara con el “muro” ,que había caído ni hacía un año.

Veinte años después podemos concretar que aquellas primeras sesiones besando la libertad del muro formaron parte de “Achtung Baby” , para mí, el  mejor álbum de U2 , aunque los sentimientos hacen trampas con las raíces de “The Joshua Tree”.

U2 sufrieron como “judíos” en aquel destartalado estudio 2 , en el primer piso de un edificio que las SS nazi lo usaba como gran salón de baile . Pasaban frío en las sesiones y Brian Eno les dejó tirados  , tras fallarle su aproximación psicológica con lo que él llama “Estrategias Oblicuas” en la psicología de la grabación. Algo parecido a lo intentó con el último álbum de  , hasta que le mandaron al infierno. Aún así de las sesiones del “muro de las lamentaciones” dieron como fruto “One” , la mejor canción que han escrito jamás.

La historia del “muro” acaba con el robo de las cintas en un hotel horroroso del Este de Berlín ,donde habían vivido los últimos meses. Habían esperado encontrar la inspiración y los pilares de la democracia creativa, pero se encontraron con un Berlín sumamente depresivo, como si la caída del muro hubiera perpetrado la depresión del post-parto.

Achtung Baby” acabó felizmente en Dublín , a finales de septiembre de 1991. Indudablemente , el álbum no reproduce el renacimiento de Europa  , pero sí desprendía la esencia  de ser una mezcla apasionante  entre la decadencia, oscuridad y la sexualidad del Berlín de los años treinta, con ese caótico, renacido y valiente del Berlín de los años noventa.

Hace pocas semanas quise tomarme una cerveza en el bar Faltaff , donde se pasaban buena parte de las sesiones del “muro”. Pero no lo busquen más. Ahora es un restaurante italiano, por supuesto, abierto  con permiso de la Merkel.