UN TROZO DE PINK FLOYD, CON THE ORB Y DAVID GILMOUR

Portada del décimo album de The Orb

Trato de que me guste, pero el décimo álbum de The Orb me suena como algo pasado. El disco quiere presumir de música de vanguardia, pero el estilo es muy manido, adormecido. Espero equivocarme.

A lo mejor, como ya no es una obra de vanguardia, ni se parece a lo que construían  en sus inicios  en los años noventa, estas “Metallic Spheres” se convierte en un disco comercial, que no de culto.

Desde luego, tiene el gran reclamo de Dave Gilmour, más activo que nunca y también generoso. El bajista Youth, el último productor de Paul Mc Cartney, es muy amigo de Gilmour y le pidió una colaboración, en la que ambos improsivarían sobre unos acordes más o menos silueteados.

Durante muchas semanas Alex Paterson tuvo que manipular muchas cintas y pedirle que Youth tocara algunos “pads” de sintetizador.

Dave Gilmour tocó al estilo Floydiano con su lap steel guitar, que tanto nos emociona.

Así grabaron. Luego, Alex Paterson, como buen disc-jockey puso el ambiente con teclados y “samplings”. Thomas Fhelman hizo lo de siempre: grabación de sonidos panteistas.

El resultado es como si se trataran de los ambientes que escuchabamos en ‘Ummagumma’ y ‘Obscured by the clouds’, pero bastante menos interesantes.

Venden el disco con el nuevo sonido 3D60 . En realidad, una chorrada de abrir el estéreo lo máximo posible para que parezca que alcance los 360 grados. Un viejo truco àra quinceañeros. Aunque el amigo de ellos, Simon Gaghagary  asegura que va a revolucionar la industria.

Abajo, en el estudio de Paterson, con Gilmour trabajando y pidiendole el estilo de Peter Green, el primer guitarrista de Fleetwod Mac.