Hacia casi años que no veía un despliegue tan colosal de marketing, de publicidad, como en este caso que nos ocupa, el indescriptible lanzamiento de Hurts, un duo con muchas recetas de los años ochenta.

Primero me dieron , luego me dieron un mini álbum previo, con cinco canciones. Hace unos días estuvieron en Madrid, actuando, presentandose. Mucha música programada, pero el espíritu de los ochenta seguía a flote.

Uno está curado en miles de batallas semejantes y, por regla general, siempre hay intereses espúreos que no me interesan.

Hasta escuchar el último tema del mini-álbum que me dieron, el tema ‘Blood, Tears and Gold.

[ad#adsense-300×250]Me soprendió el sonido, la armonización de la canción, los pasajes, la ornementación, un poco parecido a uno de los grupos encomiables de los años 80, como ABC.

Hasta que por fín se destapó el secreto. Detrás de Hurts está . Acabaramos. Por eso me llamó la atención que un grupo nuevo pudiera grabar un tema como ‘Blood, Tears and Gold'. No es que suene moderno, suena a los ochenta. Lo digo por la técnica.

Pero es probable que este sonido no tiene hueco en el mundo actual. Le ha pasado a Horn con Robbie Williams recientemente y le puede pasar a Hurts, en los siguientes meses. La  gran canción no me extraña que la lanzaran como presentación del duo, pero no pasó absolutamente nada. Y fue en febrero.

Ahora se anuncia que el álbum se va a llamar “Happiness”. Pues, bien, ni con la cuidada imagen de Anton Corbjin se pueden escapar de la desidia. Aunque lo seguirán intentando. Ahora, con ‘Wonderful Life'. Otro tema que no está nada mal, aunque recuerde los acordes y parte de la melodía, amén de las marimbas de Tears For Fears, en ‘Shout'. Más ochentas.

Ni los mejores se pueden facturar como éxito seguro, aunque  suenen maravillosamente.

Abajo, Hurts y su video del excelente  ‘Blood, tears and Gold'.