El duo ha dejado de existir. Esta mañana lo ha anunciado , en su propia página de Third Man Records.

Asegura Jack que la separación del duo no tiene nada que ver ni con las malas relaciones personales ni musicales ni de cualquier otro tipo.

White habla de preservar la magnífica aventura que tuvieron como pareja. Uno piensa que habla de su pasado sentimental y artístico.

Lo cierto que Meg y Jack tocaron por última vez juntos en la despedida del programa de Connan o´Brien. Fue una versión más o menos intensa de ‘We ´re goung to be friends', la canción en que Jack expresa la voluntad de que ellos siempre quedarán como amigos.

Curiosamente, unos días después, White dijo que iba a grabar con Meg, muy pronto, un nuevo álbum de White Stripes.

Eso nunca sucedió, porque intervinieron los celos. La ex-modelo británica Karen Elson , que quería ser cantante y que se casó con Jack, no quería ver a Meg ni en pintura y muchos menos que su marido volviera a trabajar con su ex-mujer. Hace más de un año, Karen lanzó su álbum en el sello de su marido, titulado “The ghost who walks” (¿dedicado a Meg?), producido y realizado por Jack, pero que no pudo salvar la falta artística de Karen. Fue un gran fracaso.

Meg ha dicho que vive feliz, con su nuevo marido, el hijo del guitarrista de Patti Smith, Jackson Smith. No quiere nuevas aventuras musicales.

Bueno, siempre me he quejado de que Jack White se prodigaba profesionalmente demasiado. Ahora, le viene bien suprimir trabajo, pero es que se ha desecho de lo mejor que le ha funcionado, porque The Raconteurs y The Dead Wheather han sido dos aventuras que no le han ido demasiado bien. Eso creemos. Mejor ha sido la operación, con su “joven” promesa, Wanda Jackson.

Abajo, ‘We´re going to be friends', la última canción que tocaron juntos.