Se lee la noticia en el Financial Times y te da mucha pena. El desastre es que Guy Hands, el filibustero de las finanzas, del típico engreido del capital riesgo, piratas que han puesto al mundo boca a bajo, quiere vender los enblemáticos estudios de Abbey Road por unos 5o millones de euros. No se sabe el precio exacto, de momento.

Hands, al que conocí en enero del 2008 y que me lo presentó el mísmisimo Ringo Starr, me pareció siempre un personaje deplorable. No nos hemos equivocado.

El plan de la venta de Abbey Road es para sufragar en parte los 138 millones de euros de intereses, que cumplen plazo en junio, porque de otra forma es más que probable que el Citibank, el banco de la VISA, se quede con toda la .

[ad#adsense-250×250]La vieja compañía discográfica pagó cien mil libras  esterlinas en el  año 1929 y convirtió el edificio en uno de los centros de grabación más modernos del mundo. El resto es historia, con la llegada de los Beatles y Pink Floyd.

Se dice que la marca, es decir, el distintivo Abbey Road Studios, vale más que el propio edificio en St. Johns Woods, donde tiene una casa Paul Mc Cartney bastante cerca.

Por eso me he acordado de él. Paul es muy roñoso, pero me gustaría que antes que acabaran con el estudio o lo derribasen, él que tiene tanto dinero, gracias a los que concebía precisamente en ese destartalado, frío y acético estudio numero dos de Abbey Road, se pudiera quedar con él. Sería una especie de estigma.

Abajo, los Beatles, en el estudio 2, en febrero, pero del año 1964.