STING HA VUELTO AL BAJO, PEQUEÑAS ANECDOTAS

Elton John me dijo una vez, casi en tono trascendente, que su buen amigo Gordon, es decir, , es un Diez. Trataba de hacerme saber que era una persona que lo tenía absolutamente todo. Para Elton, Sting es guapo, muy inteligente, millonario y encima buena persona. Se conocen desde hace muchos años y continuan una relación que  pasa decididamente por el  intercambio de discos, el puro coleccionismo.

Sting es un gran coleccionista de discos raros o exóticos. Una de las veces que se motró más expresivo conmigo  es cuando le regalé un album de Diego Amador. Me dijo que era absolutamente único. Amador hace flamenco ,pero al piano. Para Sting era como inventar la cuadratura del círculo.

La primera vez que conocí a Sting -jamás le gusta que le llamen con su verdadero nombre, Gordon- fue en su casa de Londres. Eran los tiempos de Police.

Es curioso como he seguido la ruta munbdial de las casas de Sting. A medida que han pasado los años , a medida que se ha ido sucediendo los albumes ,he conocido su apartamento en el Greenwich Village de Nueva York,comprado por un precio “módico” a Billy Joel. Se hizo con él cuando tuvo que hacer en Broadway, “La Opera de tres peniques” de Bertold Brecht.

También he estado en su casa de la playa de Malibú,en Los Angeles,frente al mar. Se la compró a Barbra Streissand por un millón de dólares. Allí suele ir todos los inviernos para hacer uno de sus deportes favoritos, el  surf. También le sirve para asistir siempre asistir a los Grammys o los Oscars,cuando le conviene.

También tuve que entrevistarle en su mansión de Wilshire, en la campiña inglesa, aquella en que Madonna pasó su luna de miel. Sting también la llama Lake House, con motivo de la grabación de “Ten sunmoners´s tale”. cuando su mansión se convirtió en un estudio de grabación.

He conocido otros maravillosos apartamentos. Uno en el centro de Londres y otro todavía más hermoso en París, no muy lejos del Arco del Triunfo. Apartamento que pude admirar cuando lo entrevisté para el lanzamiento de “Brand new day”.

Incluso he conocido su Villa en la Toscana, cerca de Florencia, donde ha empezado a hacer vino y aceite todavía en pequeñas cantidades, pero no renuncia a que un día se convierta en un autentico empresario.

Allí presentó el DVD y album “All this time”. Y, allí, en su casa  me hizo una impresionante demostración de  amistad. Utilizó su bodega para darnos una cena a unos cien periodistas y directivos de compañías de todo el mundo.

En  tal que me vió, se fue hacia a mí, a toda prisa, sin reparar en nadie más, a pesar de que estaba la plana mayor de los directivos de su compañía. Llegó hasta mí y  me dio una abrazo. A mí, en serio, me dio un poco de vergüenza.

Olvídense, por tanto, de que sea una estrella insoportable. Olvidense de que es un presuntuoso intelectual que impregna de cierto tufillo jazzístico todo lo que toca. Olvidense de que sea un estúpido. Olvidense de que sea un soberbio que se mira el ombligo como epicentro del mundo. Sting es una persona normal.

Tan normal que durante un gira, nada menos que en Berlín y en plena  Semana Santa nos pusimos a jugar al ajedrez. Como buen profesor de literatura, que ejerció hace muchos años en su Newcastle natal, tiene una mente repleta de poesía. Pero esa mente poética se transfigura cuando empieza a jugar al ajedrez. Se convierte en un “aguijón” cartesiano, en ese implacable Sting. Tuve la mala suerte de comprobarlo en Berlín.

Es probable que el arbitro más triste de su carrera esté reflejado en el album“Las jaulas del alma” del que me habló en aquella casa de malibu, comprada a la Streissand recientemente.. Jamás se me olvidarán aquellas palabras que  pronunció durante aquella  entrevista  :”Fijate;tengo una fabulosa familia,tengo éxito, soy millonario ,pero acabo de cumplir 40 años ,se han muerto mi padre y mi padre y me siento muy deprimido, un desgraciado”.

Su propia canción, “Lithium subset” refleja el aspecto maniaco.depresivo con que se tiene que enfrentar en ocasiones. Sólo se desembaraza con su metodología de ejercicios físicos. Es un amante del yoka, de las series Vinyasa . Lo que ya no me trago es eso de que es unos de los grandes precursores del sexo tantrico.

Me confesó que tenía cierto sentido de culpablidad ,porque ni a su padre ni a su madre les había hecho caso en los últimos años. Ni siquiera acudió a sus funerales, enclaustrado como estaba en la soberbia del éxito.

“Mi pobre padre se pasó toda su vida levantandose a las cuatro de la mañana fuera verano o invierno para repartir la leche del puto barrio de Newcastle donde vivíamos. Todo para morir de cancer sin saber siquiera nunca lo que pudo o debió ser”.

Sting es padre de seis hijos. El primogenito ,Joseph,toca en su grupo y no parece mal músico , pero es difícil que se convierta en una estrella .Trudie, su segunda mujer, se gasta el dinero del marido en películas en las que ha perdido cantidades obscenas en todas ellas. .Trudie fue una actriz mediocre.

Prueba de la magnanimidad de Sting con su entorno es de cómo llegó a perder unas siete millones de libras ,estafadas en durante los años ochenta por su administrador general ,que fue a la carcel.

También es generoso en colaboracionismo con otros artistas. Hasta con Julio Iglesias ,con el que cantó cuando este se atrevió a realizar una pusilánime versión de “Fragile” . A propósito de la versión, estuvieron ambos en la entrega de unos premios Ondas. A mí me tocó “cuidar” en el camerino de mi “amigo” Sting .

En uno de los descansos es cuando más me pude reir. Sting me contó con mucha gracia como le había hecho gastar una fortuna a Julio Iglesias en vino francés durante una cena, sabiendo la fijación que este tiene por el vino.

Y, ¿qué hay del misterio de donde le viene el nombre de Sting?. Una vez me dijo que eso era una tontería, que cuando tocaba en su propio grupo de jazz amateur, los Phoenix, se puso un jersey con los colores de una avispa y su compañero Solomon, a propósito de la vestimenta, le dijo: ”Eres Sting”-aguijón-. Y con ello se quedó para siempre .