Paul Mc Guinness es un habitual a la Feria del Disco. Es decir, el Midem, que cada día tiene menos prestigio. Ya no sólo por la piratería.

El manager de dijo una verdad como un templo. Que para los artistas, incluidos sus queridos U2, el mecanismo de Spotify es absurdo. Ni hay claridad ni es rentable para los artistas. Ha sido un negocio para los creadores y algo para las compañías, pero para el artitista nada de nada.

U2 se suman a la opinión de Coldplay y Black Keys y despretigiar un servicio absurdo en streaming para los que nos dedicamos a vender discos. Es muy difícil evaluar lo que se gana, por cuanto te escuchan. Al final es una figura de números ridícula.

Mc Guinness también metió el dedo en el ojo de Google, que enseña el camino fácil a los usuarios de internet para bajarse la música gratis. Debía estar castigado por ley. Y, otra vez, tiene razón.

Pero la basura del streaming parece que da pie a nuevas empresas. Por ejemplo, a los ex-chorizos de Napster que ahora quieren dar un servicio parecido a Spotify. Google proporciona muchos programas para bajarse música desde el streamin de Spotify. Todo es un ladronicio.