SLIM HARPO, UN BLUESMAN MUY ESPECIAL

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El próximo 31 de enero se cumplirá el 50 aniversario de la muerte del cantante de blues . Veinte días antes, James Isaac Moore, su nombre real, cumpliría 96 años.

Nacido en Baton Rouge, Louisiana, en 1924, Harpo no es considerado uno de los grandes bluesmen, sin embargo sí se le puede considerar uno de los más influyentes en el posterior devenir de la música. Dejó su sello en la generación de músicos de los años 60, sobre todo en los británicos.

Precisamente conocí la música de  gruñendo “Don´t Start Cryin´Now”; los  “balando”, “I´m a King Bee”; los Kinks ejercitandose aplicadamente en “Got Love If You Want It”, o la versión no acreditada a Harpo, por tanto robo, de los Who en “I´m The Face”, por eso son tan necesarias las versiones.

 

 

Las versiones remiten a los originales, y en el caso de Harpo con toda probabilidad a sentir devoción por su música. Ahí van tres razones fundamentales para amar su personal blues:

1- Su extraordinario sonido. Sinuoso, fino, intrigante, sencillo y definitivamente moderno, atemporal. Fascina como están grabadas cosas como “Baby, Scratch My Back”, ejemplo de cómo ejecutar un sonido pantanoso (ese al que aspiraban John Fogerty y Tony Joe White) con reverb, vibrato, eco, sin que suene a abuso. Tan natural y elegante como Pops Staples en “El Último Vals”.

Un sonido que sigue inspirando aún en nuestros días. Y si no que se lo pregunten a Daniel Lanois y a . Su aclamado “Time Out Of MindJimmy Reed de Louisiana.

Son unas composiciones que recorren diversos estados de ánimo “Te-Ni-Nee-Ni-Nuu” está a millas de la nostálgica “Raining In my Heart”, conmovedora a lo Johnny Ace, y no tiene nada que ver con la rural “Shake your Hips” que versionaron los en «Exile On Main St» y que, efectivamente, significa «mueve las caderas», como más tarde Burning se encargaron de recordarnos aquí.

 

 

Por si fuera poco Harpo versionaba a Johnny Cash («Folsom Prison Blues») y hacía un “Mohair Sam” delicioso. Un artista para ser verdadero tiene que tener esa capacidad de saber transmitir la vida como es, sin afectación, con sus alegrías y sus sinsabores.

 

3- Gracias a –y a los dos dobles álbumes recopilatorios legendarios que publicó en nuestro país CBS en los 70’s “The Story Of The Blues”- es fácil llegar a la conclusión de que al europeo medio se le ha vendido que el blues americano es el blues de Chicago. Craso error ¡Hay muchas clases de blues! Sólo hay que interesarse por él y escucharlo bien.

 

 

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