Un crítico joven me decía poco antes de que viera Skyfall, en una pase de Sony Pictures, que no me iba a gustar, porque entendía que yo era un defensor a ultranza del clásico . Así que vi la película con cierta precaución ideológica.

El arranque antes de los créditos, con las persecuciones en Estambul, incluidas las del Gran Bazar, está entre los mejores de la saga. Las imágenes de los títulos son originales y con talento. La canción de Adele no encaja mucho, pero bien.

Arranca la trama y Sam Mendes hace un Bond más humano, más sociable y el argumento me gusta. La película se va a Shangai y son formidables sus escenas, aunque se note que Mendes no sea un experto en películas de acción. Lo digo por la lentitud. Hasta lo de Macao es extraordinario. Por primera vez, Bond no juega en el casino.

Y, por fin, aparece  Javier Bardem y hace una introducción formidable, de las mejores en toda la historia de los villanos de Bond. Luego, no está bien de Anibal Lecter, a lo silencio de los corderos, pero las escenas en Londres son formidables. Y allí se debió acabar la película.

Pero, no. Aparece el viejo Aston Martin de Goldfinger y la película se va a Escocia a la mansión Skyfall. Es una metedura de pata terrible.

Bardem, que era el más moderno de los modernos en tecnología, acaba como un militar matón de Kosovo. Terrible error. A la película le sobran los cuarenta minutos finales.

Hubiera acabado fenomenal con M en  el juicio del ministerio del interior. Bardem hubiera podido tener una base secreta en el metro de Londres, pero todo se disipa, porque el humano Bond de Mendes tiene que ir a sus raíces escocesas. Una “boutade”.

Da rabia, porque Mendes ha podido culminar una de las mejores películas de la serie. Sin duda. Con grandes interpretaciones, una trama coherente y una escenas de acción maravillosas, a pesar de Daniel Craig, al cual nunca me puedo creer como James Bond. Me es imposible. Más bien parece un guardaespaldas ruso que un espía exquisito

Pero llega la mansión Skyfall y todo se convierte en reaccionario, retrógrado, excesivamente humano y estúpido, porque es una contradicción insolente de lo que Bardem había promulgado como villano en su primera aparición.. Hasta hubiera sido fenemonal en el guíón que Bardem hubiera sido un hijo perdido de la gran Judi Dench.

Pero no. ¿Es que nadie ya repasa los guiones hasta el final?. No ,no es que no sea un clásico Bond. Mendes ha sido respetuoso. Pero le ha sobrado media hora.

Pero lo que más me dió pena y resentimiento es que nadie, nadie, ni nada dieron homenaje al gran John Barry, el músico de todas las películas, tan culpable del éxito de Bond como otros. Pues, bien. Ni un sólo reconocimiento. ni un recordatorio tras su muerte, en la primera película de la serie tras su muerte.  Con Barbara Broccoli no me sorprende nada. Es una inútil e ingrata.