Adele habla poco, pero se revuelve, se cabrea cuando le hablan de su peso. Ahora dice que sólo hará ejercicio o dieta específica, si su salud sexual se pone en peligro. Así de claro. Está orgullosa de tener peso.

Estupendo. Cada uno tiene libertad de parecer lo que quiera, pero que no se ofenda hasta la perversión cuando el modisto Karl Lagerfeld dijo que su peso no era lo más correcto para un artista.

Adele es para los monstruos del negocio como una vaca lechera. Todo esto viene a cuento, porque Adele publica esta misma semana, hoy viernes está en las tiendas, su biografía más o menos autorizada. Hay algo que vender.

Sin embargo, se niega a hablar de las mediocres críticas a su Skyfall, que entró en las listas de éxito y desapareció tan rápido como un rayo…

Adele es el negocio. Su compañía inglesa XL ha ganado más de 55 millones de euros con el segundo disco. Sony ,en Estados Unidos, casi los ochenta.

Y se muerden las uñas, porque Adele no quiere empezar a grabar hasta enero del año 2014. El tercer album saldría en el otoño de ese año.