Creo que Julian Lennon, su hermanastro tiene más talento, pero Sean Lennon no descansa y trata de alejarse lo más lejos posible de los proyectos musicales de su madre, Yoko Ono.

A sus 35 años ha vuelto a independizarse. En esta ocasión, con la modelo Charlotte Jemp Muhl, que se descubre como cantante, a su manera. Sean tiene a su nueva Yoko, como su padre hacía con su madre.

Pero lo cierto es que la expectativas con el proyecto Ghost of a Saber Tooth Tiger se han quedado un tanto restringidas. ¿Por qué?. Porque es muy difícil a estas alturas recrear el folk-rock de los años setenta, como si fueran la Incredible String Band, T. Rex o, incluso peor, Simon and Garfunkel.

Con los temas propios no han estado excesivamente afortunados, pero han comenzado una gira por los Estados Unidos y las críticas están siendo más que receptivas. Hasta se dedica a repasar una línea de relación psicodélica, con su curioso tema ‘Rainbows in gasoline'.

Sean y Charlotte sólo tocan guitarras y están acompados por un trompetista, que estaba en la banda de Surjan Stevens.

Pero lo más interesante es que se atreven a tocar y cantar St. Peppers, con un aire de intuición, incluso ‘Julia' el tema de John en el álbum blanco, que en realidad Sean canta, porque está dedicado a su abuela.

Y más difícil todavía, el famoso ‘Terrapin' de Syd Barret, el fundador de Pink Floyd. Hasta Space Oddity' de David Bowie. Y no está nada mal. Es una forma de evocar el cariño a su padre, con la desnudez de las canciones, que es lo que le entusiasmaba a su padre.

Sean sabe perfectamente, que el peso de la purpura, el devastador peso de ser hijo de , siempre será una carga excesiva para sus espaldas.

Abajo, en una de sus actuaciones.

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