Su cantante Anthony Kiedis ha comentado que el grupo nunca ha hecho maniobras para acercarse premeditadamente al “mainstream” o corriente principal. Son muchos los que les acusan de ello, pero Kiedis ha afirmado tajantemente que ha sido el propio público el que se ha ido abriendo a su música con el paso del tiempo.

“Pienso que la audiencia se ha ido adecuando a nosotros con los años. Nunca hemos tomado la decisión de ser más “accesibles”, la audiencia poco a poco nos ha aceptado como somos. Al principio eramos ruidosos, poco paladeables para las masas”, se defiende Kiedis.

Lo diferentes cambios de guitarrista, el puesto “flojo” del grupo, no han impedido que la banda californiana haya ido rigurosamente hacia arriba al menos en lo que respecta a popularidad. El último en incorporarse a la nave ha sido Josh Klinghoffer, a la guitarra, como no.

Posiblemente no sea ya aquel grupo chillón de los 80, pero los años no pasan en balde y es lógico que la música, con la edad, se amanse un poco. Sin embargo el éxito del grupo no ha decrecido en absoluto sino todo lo contrario. Este 2011 han sacado su décimo álbum“I´m With You”, que debutó en el Nº 1 en 28 países nada menos. En Estados Unidos fueron Nº 1 por primera vez en toda su carrera, en España también llegaron al puesto de honor, de ahí las acusaciones de “vendidos”.

También el frontman de Red Hot Chili Peppers ha revelado que el secreto para seguir tan bien después de todos estos años es que han tocado en cada concierto como si fuera el último de su vida. “Sigue siendo una noche, eso es lo que sentimos. No pensamos que somos una banda de rock and roll. Solo queremos tocar una noche y eso es lo que nos mantiene vivos. Tenemos cada uno diferentes tipos de inteligencia y queremos honrar las cosas que nos han colocado donde estamos y que nos mantienen ahí”.

De todos modos ya se sabe que el éxito, sobre todo para amantes de caras B, oscuridades y todo buen esnob que se precie, es pecado mortal. Hay fans que consideran a los grupos como si fueran propiedad suya, solaz para su intimidad o como mucho para compartirlos con algunos seres afines. A la que es popular la música de grupos considerados “de culto”, se desentienden, porque en realidad les preocupa más el elitismo, o la estética, que un buen sonido y unas buenas canciones.