Sólo puedo decir, que cuando la conocí, a comienzos de los años ochenta, me pareció una mujer dulce, maravillosa, con ese toque mágico en su voz, que me convenció años antes, con su maravilloso ‘Poetry Man', dedicado a Jackson Browne, con el que había tenido un sentido “affair” en su primera gira como cantante.

En este momento, tras la aventura con Browne,  fue descubierta por el increíble Denny Cordell, el músico argentino criado en Inglaterra, que produjo y creo ‘A whiter shade of Pale' y la versión gospel de ‘With a little help from my friend', para su reciente descubrimiento, un fontanero llamado Joe Cocker.

El primer álbum, donde estaba ‘Poetry Man' es una pequeña obra maestra. Más que recomendable para el que le guste la buena, buenísima música.

Ninguno de sus álbumes siguientes -ha hecho más de quince- tiene el peso específico de aquella opera-prima con Cordell. Aunque no estaba  nada mal, el tercero, “Never letting go”.

Pero su vida quedó marcada por aneurisma de su hija, a la que cuidó con gran esmero toda su vida. Ella ha muerto de lo mismo. En enero del año pasado sufrió la hemorragia cerebral y hasta hoy mismo, ha sido practicamente, un vegetal.

La dulce Phoebe tenía 60 años. Nunca quiso reconocer su condición de afro-americana . El color de su piel era excepcional.

Abajo, su increible ‘Poetry man'.