Portada de un libro fundamental en la entidad de un genio como el norteamericano Scott Walker

La última vez que estuve con Scott Walker fue gracias a Carlos Juan Casado, mi amigo, al que echo mucho de menos. Como director de la Virgin en España me dió una entrevista con una especie de mito especial que tenía y que se llamaba y se llama Scott Walker. El cantante y compositor, lider de los Walker Brothers había lanzado un nuevo álbum en solitario, llamado “Climate of Hunter”.

Era seco, una especie de dandy más bohemio que Brian Ferry. Costaba sacarle las palabras y se sentía perseguido, porque nadie le quería sacar sus discos. Pero si hablamos mucho de armonías de búsquedas por el sonido imposible. Su pasión eterna. Yo acaba de hacer para Virgin el álbum de “Trópico de Cancer”. Un grupo que siempre me encantará.

Lo que menos podía imaginar es que Scott Walker pudiera publicar un libro con sus memorias, sus reflejos intelectuales, sus imágenes en música, sus propios ensayos, con su obsesión de ser Orson Welles, pero en música.

No Regrets: Writings o Scott Walker. ,El libro, lo ha editado un periodista de The Wire, Rob Young.

Colaboran David Toop Ian Penman y, sobre todo, Stephen Kijak, el director del maravilloso film “30 Century man”, una reflexión maravillosa sobre Scott Walker, que recomiendo profundamente.

Estes es un documental fabuloso:

 

David Bowie pagó toda la película e incluso hace una curiosa aparición hablando de Scott. Bowie estuvo toda su vida obsesionado con el conocimiento de ser un cantante inglés, pero cantar como un americano. Por eso, le gustaba tanto Syd Barret de Pink Floyd.

Pero en el caso de Scott era la cuadratura del círculo. Un cantante americano , pero que era como un inglés, porque vivía en Londres y ejercía de chico británico. Increíble. Scott Walker ha ejercido una enorme influencia en todos o casi todos.El último entusiasta que conozco de Walker es el portugués David Fonseca.

Por favor, escuchar abajo quizá su gran obra maestra, ‘The Electrician', que hizo para los Walker Brothers en 1978, con el álbum “Night Flights”.