anuncia a bombo y platillo que durante este mes de noviembre, Ronnie Wood, Charlie Watts y él mismo estarán grabando nuevo material en un estudio de Londres. Richards, por supuesto, invita a Mick Jagger a participar en esas sesiones, después de tantos años sin reunirse en un estudio.

Keith Richards es el mismo bocazas de siempre, el Liam Gallaguer de los sesenta. Quiere reconquistar nuevamente a Jagger, después de la larga lista  de acusaciones sin perdón de su autobiografía.

Esta vez, Mick Jagger ya le dijo hace unos pocos meses en un reunión de los Stones en Londres, que no le perdonaría nunca. Los años los han distanciado tanto que el fenómeno de los Stones es ya pasado.

Richards trata a la desesperada que se produzca una unión que sería posible esa gira de los 50 años de los Stones. Pero parece, simplemente, imposible.

Mick Jagger no quiere ni verlo ni aguantarlo, a pocos meses de cumplir 70 años. Demasiado mayor para aguantar un “mono artrítico”, como le llamo Elton John.

Muchos biografos de los Stones, gente de la intelectualidad reprochan a Richards su apología burda y ridícula del drogadicto sin remisión, su cultura machista y su ideario absolutamente reaccionario. Ridículo Keith Richards.

Para “arreglar” el asunto, el estúpido de Richards dice que han encontrado una versión de ‘Miss You' jazzística formidable, pero que a Jagger no le gusta su parte vocal. Para arreglar las cosas.

A mí me parece bien el fín de los Stones. Mejor tener  a los Stones más o menos en la memoria, que verles, una vez más, ser una mala copia de sí mismos.