2013RollingStone_Port_bostonbomber180713

Está causando controversia y escándalo la portada del último número de la revista Rolling Stone.

En portada Dzhokhar Tsarnaev, uno de los hermanos chechenos sospechosos de las bombas del maratón de Boston del pasado mes de abril. Rolling Stone añade en letra impresa el titular “The Bomber” y la leyenda: “De como un popular y prometedor estudiante, fue abandonado por su familia, se convirtió en un islamista radical y se convirtió en un monstruo”. Ahí es nada.

Muchos lectores de Rolling Stone han protestado, y muchas tiendas norteamericanas se están negando a venderlo. El alcalde de Boston ha manifestado que la portada “concede tratamiento de celebridad a un terrorista”. Incluso los más viejos del lugar están comentando que la foto de Tsarnaev tiene cierta similitud con una vieja portada en la que salía Jim Morrison.

Rolling Stone ha declarado en Facebook que “su corazón está con las víctimas del atentado de Boston” pero que querían cubrir una historia que podría interesar a muchos lectores “por ser de la misma edad que Tsarnaev”.  Si ese es el argumento, pensamos en PYD que queda de un peregrino y un falso que tira de espaldas.  Colocar a un sospechoso de terrorismo, con cara de pánfilo, y que además no es un músico, en la portada de la revista musical es querer destapar la caja de los truenos. Es buscar controversia, publicidad fácil y, quizá, hasta un incremento de ventas.

“El artículo de portada que publicamos esta semana se inscribe en la tradición del periodismo y el compromiso de todos estos años de Rolling Stone con la cobertura seria y reflexiva de las cuestiones políticas y culturales más importantes de nuestro tiempo «.

Posiblemente si fuera un artículo más de la revista no hubiera generado tantas quejas, pero Rolling Stone ha decidido colocarlo en portada. Recordamos que Tsarnaev está acusado de asesinar a 3 personas y herir a otras 264.

A muchos lectores de Rolling Stone la portada les ha sentado como un tiro, porque es la portada más que el artículo en sí el objeto de escándalo:

«Por supuesto, escriban el artículo. Expliquen su historia. Explínquennos cómo un niño se convirtió en un asesino. Pero no planten al tipo como una maldita estrella del rock y esperen aplausos. No estamos contentos, y ustedes han perdido la mayoría de sus suscriptores del área de Boston en las últimas 24 horas. En serio, que mal gusto, idiotas».

Hasta la banda punk Dropkick Murphys, originaria de Boston, que donó 300.000 dólares a las víctimas de las bombas han escrito: “Rolling Stone, deberíais estar avergonzados. ¿Por qué no ponéis a una de las víctimas en lugar de a este perdedor bolsa de basura?”.

Veremos en que acaba todo esto. Pero la imagen de Rolling Stone en Estados Unidos puede quedar seriamente dañada.