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La foto que ya es imposible. La última vez que estuvieron al completo en el Live Aid

ha traicionado a su amigo y compañero Nick Mason de Pink Floyd. Ha revelado al diario The Sun,  el tabloide, de prensa amarilla, que tuvo una cena con Nick, el batería del grupo y este le pidió que Roger volviera con él y con Dave Gilmour para hacer “The Dark side of the Moon”, en el próximo mes de marzo, en que se cumplirán nada menos que 40 años de la aparición del famoso álbum.

Según la versión de Waters dice que Nick incluso se avalanzó sobre él con el toque sentimental para impedir que dijera sí. Pero, al final, no se doblegó y asegura que jamás volverá a reunir a Pink Floyd, porque él mismo decidió acabar con el grupo en 1985, después del album “The Final Cut”, que casi hizo sólo Waters.

Bueno, Water es un tipo repugnante. Para empezar, me recuerda a esa gentuza de la hoz y del martini. Izquierdas de cara al público y un reaccionario y capitalista asqueroso, con el dinero en inversiones en Gibraltar y mucho golf en Sotogrande, cuando necesita dejar lo que sea o, simplemente, no pagar impuestos.

Un tipo que se le ve en abrazando a Abramovich, en la reciente  fiesta de fin de año, en el yate del ruso, en St. Barts, en el Caribe.

Un tipo que se apropia de “The Wall”, como si fuera completamente suyo y se embolsa más de cuatrocientos millones de euros.

Un tipo que ha estado lloriqueando y pidiéndole por favor cientos de veces a Dave Gilmour que volvieran a trabajar como Pink Floyd, porque había perdido ya  todos los derechos del nombre por vía judicial, cuando litigó con ellos  en los tribunales para prohibirles a Nick Mason, Dave Gilmour y Richard Wright de actuar como Pink Floyd, sin él.

Menudo pájaro, Roger Waters. Y, ahora, con sus 69 años, sigue siendo un impresentable soberbio que dice que él , dueño y amo del mundo, jamás volverá reunir a Pink Floyd.

Hay personas como esta a la que habría desenmascarar de una vez por todas. Es un ser repugnante. Deficiente músico, flojo como bajista, flojo como cantante, aunque eso sí, buen letrista, a veces… y un gran ideólogo para ganar millones.