No he conocido a un tío con más cara que , uno de los genios, uno de los líderes del movimiento de la ” hoz y el Martini”.

En plena promoción de The Wall, en grandes estadios americanos, sean de beibol o de rugby, dice lo que sea para no perder pasta. Ya vendió la gira en los Palacios de Deportes, o lo que americanos llaman Arenas, pero vender estadios ya no es tan fácil.

 Es totalmente una estafa que venda The Wall como algo suyo, por mucho que haya escrito la mayoría de canciones. The Wall es de Pink Floyd no es de Roger Waters. Y lo vende como si fuyera suyo. Dave Gilmour es tan ascético que pasa de todo, incluso de los millones recaudatorios de Waters.

Pero lo que me parece más terrible es que en sus concurrentes entrevistas para vender tickets para The Wall, le pidas “cojones más grandes” a Barack Obama, en política internacional. Lo dice por su interés por Palestina. La palabra “cojones” la ha nombrado en perfecto español, idioma que casi habla bien, como pude comprobar en una entrevista que le hice en el Hotel Alfonso XIII, en Sevilla, camino de su refugio en Sotogrande, donde juega al golf-su verdadera pasión – y esconde sus millones en el paraiso de Gibraltar.

Es un cara. Cojones para Obama. Cojones que tuviera para pagar Hacienda. Creí hace muchos años que era el verdadero líder de Pink Floyd, pero a base de conocerlo, cada día más, me parece el títpico farsante multimillonario, pero socialista. Es increíble. Cada día más se le parece a Bono.