Suena como un trueno, joven y maravillosamente clásica. El disco va a ser el testamento de Wilko, y da la sensación de que Roger y él han puesto toda la carne en el asador, han echado el resto. Sólo hay que escuchar como canta Daltrey, como surgen aquí y allá los rasgueos de guitarra de Wilko, la armónica que muerde de Steve Weston, y el gran piano de Mick Talbot… Todo un despliegue del mejor Rhythm & Blues UK.