Un 5 de agosto de 1966 llegaba a las tiendas de discos “Revolver”, una de las cumbres de la música de los años sesenta y el comienzo de una revolución del sonido y de la idea de lo que debía o podía llegar a ser el pop.

Y la revolución básica consistía en utilizar el estudio de grabación de otro modo, como un instrumento más, como Brian Wilson, dando rienda suelta a la imaginación. Como queriendo convertir los estudios Abbey Road en “Alicia en el País de las Maravillas” de su admirado Lewis Carroll. Las posibilidades para unos Beatles a punto de abandonar los conciertos en directo se vislumbraban infinitas.

Tras el más que valioso esfuerzo anterior del indicativo “Rubber Soul” de 1965, se lanzaron sin complejos a acometer su primer disco concebido como obra esencialmente de estudio entre el 6 de Abril y el 22 de junio de 1966. El LP, producido por George Martin, se publicaría en UK tal día como hoy de aquel año con una magnífica portada en blanco y negro dibujada por su viejo compañero de los días de Hamburgo, Klaus Voorman.

Y el resultado fue deslumbrante: un collage sonoro que aglutinaba todas las influencias musicales y artísticas del cuarteto, expuestas en un formato pop, accesible, una síntesis casi perfecta del pasado, del presente y del futuro. Llevaba rock y lo que no era rock.

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La base sonora del disco la compusieron las 5 canciones de , secundadas por los tres temas que logró meter (manifestó entonces estar muy emocionado por ello). Es el magma sonoro fundamental de “Revolver”, una sonoridad eléctrica, densa, guitarrera, dylaniana, ácida, extraña para el pop de aquellos días. Lennon y Harrison habían probado el LSD en casa del “Doctor Robert”, que se lo “coló” en el te sin ellos tan siquiera darse cuenta.

El nonsense de “And Your Bird Can Sing”; la maravillosa “She Said, She Said” que le inspiró Peter Fonda a John Lennon; la perezosa y resacosa “I´m Only Sleeping”; y, sobre todo, “Tomorrow Never Knows”, la canción más avanzada y rupturista del lote. Un monumento a la nota única o casi. De percusión repetitiva y majestuosa, básica y a la vez truculenta de un modo temerario a base de todo tipo de “loops” y cintas pasadas al revés.

Harrison seguía básicamente la línea de Lennon en “Taxman”, incluso en la intrigante e infravalorada “I Want To Tell You”. “Love You To”, fue su primera incursión con todas las consecuencias en el terreno de la música hindú. George demostraba algo más que maneras, se convertía en el tercer gran compositor del grupo.

Y luego estaba la parte de Paul McCartney, que poco o nada tenía que ver con la de sus colegas, y que sin embargo otorgaba al disco un color, un contraste y una variedad todoterreno sin las cuales”Revolver” hubiera carecido del mismo alcance y profundidad.

La influencia de la música clásica en “For No One” y “Eleanor Rigby”, ambas de temática triste y ambas fantásticas, y el momento tierno de “Here, There and Everywhere”, una de sus mejores canciones de amor, su “God Only Knows”. Es la materialización de Paul de su gusto por la canción estándar y Tin Pan Alley.

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A eso, Paul sumó la ligereza optimista de “Good Day Sunshine”, inspirada en The Lovin´ Spoonful (el grupo favorito de su amigo, el heredero de Guiness, Tara Browne), el ritmo y trompas soul de “Got To Get You Into My Life”, que Cliff Bennett & The Rebel Rousers llevarían al nº 6 en Inglaterra cuando la editaron como single, y una graciosa, aparatosa, canción infantil cantada por Ringo Starr y el grupo a coro, “Yellow Submarine”, que originalmente contaba con una original intro de marcha rapeada (se editó como cara B del single “Real Love” en 1996).

La grandeza del álbum consistió en esa amplitud de miras, en ese variado muestrario de personales visiones pop, que funcionaban como un todo kaleidoscópico. Un LP con muchos y diversos estados de ánimo, tristeza, júbilo, placidez, locura, pereza, rabia, amor.

Los Beatles daban un paso adelante de gigante, pero su disco más evolucionado aún estaba por llegar, y ese fue “Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band”. En “Revolver” había bastante rock, en “Pepper” no tanto. Como dijo Pete Townshend al escucharlo, estaba repleto de “una música increíblemente no física”.

Créditos:

Recorded: 6 April – 22 June 1966
Producer: George Martin
Engineers: Geoff Emerick, Peter Vince

Released: 5 August 1966 (UK), 8 August 1966 (US)

John Lennon: vocals, acoustic guitar, electric guitar, harmonium, organ, tape loops, tambourine, handclaps, finger clicks
Paul McCartney: vocals, acoustic guitar, electric guitar, bass, piano, clavichord, tape loops, handclaps, handclaps, finger clicks
George Harrison: vocals, acoustic guitar, electric guitar, bass, sitar, tambura, tape loops, tambourine, maracas, handclaps, finger clicks
Ringo Starr: vocals, drums, tape loops, tambourine, maracas, cowbell, shaker, handclaps, finger clicks
George Martin: piano, organ, backing vocals
Mal Evans: backing vocals, bass drum
Neil Aspinall, Geoff Emerick, Pattie Harrison, Brian Jones, Marianne Faithfull, Alf Bicknell: backing vocals
Tony Gilbert, Sidney Sax, John Sharpe, Jurgen Hess: violin
Stephen Shingles, John Underwood: viola
Derek Simpson, Norman Jones: cello
Alan Civil: horn
Eddie Thornton, Ian Hamer, Les Condon: trumpet
Alan Branscombe, Peter Coe: tenor saxophone
Anil Bhagwat: tabla