ralf-kraftwerkDe repente, Ralf Hutter, el indiscutible líder de por siempre de , se ha vuelto un hablador. De no dar una entrevista a nadie, ha pasado a ser amable con los periodistas e incluso tolerar toda clase de preguntas.

Esa amabilidad de una persona tan extraña como Ralf  es sospechosa. Y es tan repentina desde que supimos que Florian Schenneider había abandonado a su viejo amigo de toda la vida.

No lo digo yo, lo dice Bowie. Kraftwerk es el grupo más influyente en la historia de la música pop tras los Beatles. Es posible. Más ahora que domina la electrónica a la música , como si los ordenadores fueron los domadores de las fieras del circo pop.

Sin Florian, Ralf Hutter, que ya tiene 62 años, es como si se hubiera liderado de muchas cosas. Por ejemplo, parece que Florian era la llave que dejaba a Kraftwerk entre penumbras para convertirse en un autenticos misterio. Si Ralf era el maestro de la música, con sus maniobras musicales, amante de Brahms, desde luego, Florian era el arquitecto de la imaginación minimalista del grupo, el creador de introducir  a los Robots, a las computadoras, a las autopistas, a los trenes e incluso a los ciclistas en los terminos musicales de Kraftwerk.

[ad#tradedoubler-300×250]Pero leyendo la última entrevista de Ralf, el otro día en el diario The Guardian, me dejó helado y perplejo. Asegura Ralf que ya no hablabá jamás con Florian, que ni le echa de menos ni supone un handicap para el grupo. Increíble. Como la amistad de casi dos hermanos se puede evaporar como un numero en Kraftwerk.

Ralf es el amo. El único que queda. Dice que ha trabajado mucho en la próxima publicación de todos los discos de Krafwerk, una vez más. Que incluso nos sorprenderemos de como habrá un magnífico nuevo material de Kraftwerk, un nuevo álbum.

Todo muy bien, pero que no mienta. Ralf asegura que en King Klang, en el estudio de Ralf y Florian en Dusseldorf, nunca hubo teléfono. Sería para mí muy difícil saber entonces que era aquel aparato con el que hablé cuando fuí a entrevistarlos en la primavera del año 91, a cuento de la aparición de su album “The Mix”.

Pero me temo que la leyenda de Kling Klank murió cuando murió el divorcio entre Ralf y Florian. Hace poco más de un año, Ralf se compró un local en Meerbusch, a unos 10 kilometros al norte de Dusseldorf y allí tiene su nuevo estudio y sus nuevas oficinas. Kraftwerk es Ralf Hutter. Eso es todo.

Abajo, el maravilloso “Musique-non stop” un video hecho en el arranque del mundo de las imágenes por ordenador.