MORRICONE

Es difícil lograr cierta amistad con gente de . El grupo guarda su hermetismo como una urna papal de misterio y respeto. Pero han sido tantas veces las que he hablado con Collin o con Jon o Ed, que existe una especie de complicidad.

Con Thom no pasa lo mismo, porque se trata de un tímido irremediable, a pesar de que desde que es padre ha tomado una especie de seguridad defensiva con respeto al mundo.

Toda nuestra  vieja conversación con Radiohead en Bilbao, horas antes de que comenzaran su gira mundial para defender “Amnesiac”, se centraba sobre la discusión de “Kid A”, el extraño y desequilibrante álbum que ha dejado un pozo de retórica sobre el grupo.

Colin trataba de convencerme que buena parte de “Kid A” se hizo con la presión de un estudio demasiado deprimente. Un álbum de otoño, de invierno, complejo, delirante y que muchas de la sesiones de “Amnesiac”, se habían hecho en primavera casi en verano, tras las delirantes horas de estudio anteriores.

Era un razonamiento un tanto absurdo, pero una manera de convencerme que el grupo tuvo miedo al éxito, a convertirse en un rehén de la popularidad y de un prestigio insoportable.
[ad#adsense-250×250]Existe otra teoría. Thom es quien marca la pauta y me llamó mucho la atención que Collin me contara algo muy significativo, algo sorprendente.
Me dijo que durante las sesiones de “OK Computer”, el grupo desde luego  escuchaba “Ummagumma” de Pink Floyd, pero que para construir la mayoría de las melodias, Thom no paraba de escuchar la música de Ennio Morricone , desde “El Bueno,el feo y el malo” hasta la música que había hecho para las películas de Warren Beatty.

Un par de semanas más tarde, el mundo es delirante en veleidades, me tocó ser el “padrino” del mísmisimo Ennio Morricone, en el claustro de la Universidad de Alcalá de Henares, con el homenaje que le tributó la AIE.
Y se lo dije a Morricone. Ennio, por supuesto, no conocía quienes eran Radiohead. Pero le convencí que se trataba del grupo quizá con el mayor prestigio que existe en el mundo del rock.

Ennio, como su gran amigo Sergio Leone, es un romano gran amante del fútbol, que había sufrido con la Roma de Capello, que está muy lejos de la escena del pop, aunque años atrás, en los años sesenta, me aseguraba que escuchaba todos los grupos de los años sesenta, desde los Beatles, a los Kinks, los Who y hasta los Moody Blues.

Por eso no me sorprendió que al terminar una recepcion, me pidió con cierto sigilo: ”¿Me podrías dar un álbum de ese grupo del que me has hablado antes?”.

Ennio tiene en la actualidad 76 años y, aunque se conserva maravillosamente -ni fuma ni bebe y lleva 44 años con la misma mujer- es sorprendente que no haya perdido ni nada, absolutamente nada de su curiosidad por el pop.
Guarda casi intacta su capacidad de sorpresa.

Volvemos a Bilbao. Me faltaba por saber que escuchaba Thom durante las sesiones de “Kid A”. Collin bajó la cabeza, me miró a los ojos, pero luego dijo con orgullo que el grupo estaba ilusionado de haber descubierto a Charles Mingus durante aquellas malditas sesiones.

Abajo, “El Bueno, el Feo y el Malo”.
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