Con su nuevo Fantasma de la Opera, Andrew Lloyd Webber

La última noticia es que Andrew Lloyd Webber, el compositor de “Jesucristo Superstar”, “Evita”, “El Fantasma de la Opera” y tantos musicales y un forofo absoluto de Abbey Road y de su gran amigo, el quinto beatles, George Martin, está dispuesto a pagar los 30 millones dólares que parece que pide la ruinosa EMI. Esa es la última noticia.

Paul Mc Cartney se compró una casa en el barrio de St. Johns Woods en 1966.  Exactamente, en el numero 7 de Cavendish Avenue. Podía ir andando a los Emi Estudios, como se llamaban  en esa época.

En agosto de 1968, los Beatles habían casi terminado un nuevo álbum de canciones, que iban a ser las últimas como grupo en activo, como estaba pactado. También estaba acordado que el álbum se llamara “Everest”. Entre otras razones, porque George Harrison seguía enamorado de la cultura de los Himalayas y, porque el resto de los Beatles, les hacía gracia, ya que el ingeniero Geoff Emerick usaba esa cajetilla de tabaco rubio inglés, Everest.

[ad#adsense-250×250]Sin embargo, a Paul no le terminar de convencer ese título. Podría resultar pretencioso, como la cima del mundo. Tomó un papel y empezó a dibujar justo la portada definitiva, con los cuatro Beatles cruzando el paso de cebras de la esquina, apenas unos metros de la entrada de los estudios. Era casi su calle, Abbey Road y un homenaje  a su barrio, a los estudios donde habían pasado seis años grabando canciones de increíble éxito.

Dos años después, su compañía de discos, dado el éxito del disco de los Beatles, cambió el nombre por el de Abbey Road Studios. La EMI  había comprado el edificio en 1931 por cien mil libras esterlinas. Bastante menos, incluyendo la inflación, de lo que pide ahora , que son 35 millones.

He grabado como productor de discos muchas veces en Abbey Road. Pero casi siempre en el estudio 1, porque es donde se graban las Orquestas o las cuerdas o metales. El Estudio 1 se encuentra en el sótano del edificio. Se le llama el “ground”, porque te puede parece como un campo de fútbol por sus dimensiones, pero con unos techos enormes, los que proporcionan esa resonancia natural mágica, maravillosa, como lograba captar John Williams en  sus bandas sonoras, desde “Superman” a “Star Wars”.

Es curioso que la habitación de control sea tan pequeña, con respecto a las proporciones del estudio. He grabado mucho también en el Estudio 3, que está en elìso de arriba, a la altura de la calle. La sala de grabación es más bien normal con respecto a otros estudios en todo el mundo.

Era la sala favorita de Alan Parsons y donde mayormente grababan los Pink Floyd. Es el estudio ideal para un grupo. Hasta su sala de control es ancha, cómoda, incluso para programar, para poder grabar.

Pese a mi obsesión con los Beatles, sólo he grabado una vez en el Estudio 2. Curioso, el estudio donde salieron todos los éxitos de los Beatles. Era el favorito de George Martin, que grababa muchos discos pop con pequeñas orquestas, desde finales de los años cincuenta.

[ad#tradedoubler-300×250]El famoso Estudio 2, que también está en el sótano, justo al lado del Estudio 1 es, como decía George Harrison, un lugar frío, destartalado, francamente impensable que pudiera servir como estudio de grabación. La superficie de sala es la tres cuartas partes más pequeña que la del Estudio 1. Pero aún así es demasiado grande para un grupo de rock.

Encima tiene el incómodo inconveniente que la sala de control está a unos siete metros por encima del suelo. Tienes que subir por una escalera bastante empinada y muy estrecha para poder acceder a la sala de control. Así que para los Beatles era un maldito embrollo cada vez que grababan algo y quierían escucharlo, tenían que subir y bajar la maldita escalera.

Una vez me decía Paul Mc Cartney que no sabía la cantidad de millones de veces que había subido y bajado la famosa escalera. El morbo es que la sala apenas ha cambiado su fisonomía desde que los Beatles dejaron de utilizarla en 1968. Tanto Paul como John preferían grabar en el estudio 3, cuando ya habían dejado al grupo.

Hace años todavía había un mellotrón, una especie de teclado con cintas pre-grabadas. También había un piano. Eso fue en los años ochenta. Pero cuando Abbey Road pasó a ser una reliquia del grupo más famoso del mundo, apenas hay gente que graba en él. Los únicos que lo hacían obsesionados eran Oasis, hasta que Noel Gallagher se peleó con su hermano Liam .

Paul Mc Cartney parece que se ha vuelto a acordar de su barrio y ha iniciado una campaña de salvar al más famoso estudio de grabación del Mundo. Pero su campaña es tibia. Es demasiado roñoso para comprar. Pero corren rumores de que, cómo ocurrió hace cuarenta y dos años, los Beatles vuelvan a tener que ver con Abbey Road.

Es posible que Apple Corps, es decir, Paul Mc Cartney, Ringo Starr, más Yoko Ono y Olivia Harrison, traten de comprar el mayor monumento del misticismo del grupo. Hasta podrían convertirlo en un museo.
Abajo, un medley sobre Abbey Road de los Beatles.