QUEEN, EL GRUPO DE LA REINA (20 AÑOS DESPUES DE FREDDIE)

Freddie con su gato persa favorito, tan persa como él mismo

Este artículo de Julián Ruiz formará parte de un nuevo libro, llamado LOS GRUPOS DE LA REINA.

Este es el que trata precisamente sobre , ahora, a los veinte años de la muerte de .

Los sociólogos dirimen la controversia sobre el estado actual de la filosofía “isabelina” del  longevo reinado de su Majestad , Isabel II. La monarquía que vió nacer a los Beatles, a la señora a Thatcher, a Lady Di y a un grupo de rock que llevaba su propio título  , liderado por un persa de la colonia de Zanzíbar.

Queen no es un grupo cualquiera. El guitarrista Brian May era un estudiante de astronomía. El batería Roger Taylor casi llega a terminar la carrera de biología. El bajista John Deacon era ingeniero electrónico. Y Frederick Bulsara ,alias Freddie Mercury , el gran Freddy era,simplemente, el orgullo de los hijos que  había parido la Commonwealth.

No hace mucho,  lograbamos el “vinilo” más perseguido por los acérrimos del grupo. Se trata de una perla perdida “pre-Queen” . Antes de que existiera el grupo , un inqueto Bulsara grababa un disco con el anónimo y estrambótico seudónimo de Larry Lurex . Se trata de una versión dislocada de un excelente tema de los Beach Boys.” I can hear music”. Por supuesto, Freddie “podía oir música”. Era una premonición. Una autodefinición de su carácter, de su personalidad y hasta de su ambición.

Casi cuarenta años después, con casi cien millones de discos vendidos y una sólida posición en el olimpo de la música podemos oir hasta con vicio hedonista el legado de un grupo “isabelino” del siglo XX .

Queen es un “pouding” de estilos iconoclastas. En palabras de Freddie era un grupo con el estilo de Jimi  Hendrix ,pero con “opera” en sus voces y armonías de Broadway. Es decir, la sopa de guisantes propia en el alma de Mercury.

Todo era superlativo y hasta excesivo en la personalidad de Freddie . El grupo se llamó Queen, porque a él llamaban “la reina” sus colegas del Collage de Ealing. Su alias era Mercury, porque se consideraba una persona mercurial, intensa, pasional. Fue el primer cantante de rock en hacerlo con una diva de la “opera” como Moserrat Caballé. El único en ponerse una corona monarquica. Hasta fue la primera víctima del sida en el mundo del rock.

La pena es que Nietzche no pudiera conocer a Freddie. El cantante profesaba la religión zoroastra, como uno de los pocos  miles “parsis” que quedaban en el mundo Quizá eso le incrustara en un muro de vergüenza y no anunciara que tenía la terrible enfermedad hasta un día antes de su muerte. Muchos enfermos le repudiaron por no hacer frente a la verdad, que hubiera obligado a destinar más dinero e investigación en la lucha contra el sida.

Ahora no se  sabe donde reposan sus restos. Mary Austin, su máxima heredera, su amiga, su única amante femenina,  nos contó que fue el propio Freddie quien le obligó a que nunca desvelara  el secreto. Su pareja más estable, Jim Hutton insinua que quizá sus cenizas fueran esparcidas por el lago Montreux, muy cerca de donde tenían un apartamento y pasaron las últimas semanas antes de su muerte. Otros apuntan que realmente  está enterrado bajo la estatua eregida en Montreaux. Poco importa.

Como dice el introvertido bajista John Deacon: ”Freddie era el grupo, ¿Qué sentido tenía continuar?”. Brian May y Roger Taylor no lo han entendido así. Brian nos contó que querían grabar un disco en el  estudio con Paul Rodgers, ex-líder de Free y Bad Company, la mejor voz del rock. Habían comprobado que podían ser Queen resucitados, tras una larga gira mundial.

Ese album está prácticamente terminado. Eso fue  poco antes de acabar su licenciatura como astrónomo, mientras proyectabamos la posible organización de un concierto en la misma corona del Teide, con motivo del nuevo y más potente telescopio solar del mundo.

La odisea por resucitar Queen tiene varios capítulos. Pero lo cierto es que los tres miembros supervivientes, desde la muerte de Freddie,  sólo han tocado juntos en dos ocasiones. La primera vez ,en el homenaje a Freddie en Wembley ,cuando Brian y Roger se sentían esperanzados de que George Michael pudiera ser el nuevo Freedie.

La segunda vez fue en París ,cuando volvieron a grabar con Elton John  un deseo del propio Mercury , “The show must go on”. El capítulo de Robbie Williams , cantando “We are the champions” es solo un chiste en la ardua tarea de Brian y Roger por  resucitar a Queen.

El escritor Ben Elton ya tiene escrita una segunda parte de “We Will rock you” , el musical que lleva más de siete años sen el Dominion de Londres. Un musical repleto de topicazos en el que invirtió dinero hasta Robert de Niro, un frenético fan de Mercury.

De todo eso , el extraño John Deacon no quiere saber absolutamente nada , mientras alimenta su pasión por  el golf  , confortado por su católica esposa de origen polaco, rodeado de sus seis hijos  y viviendo en su viaja casa de Putney. Pero todavía Deacon sufre la paranoia de los años perversos, como  un disparate sexual ,un remedo insignificante de las viejas y perversas orgías de Freddie en los frenéticos años setenta.

Hace tres años al indefinible Deacon le dio por aparecer a diario por el Sophisticats ,un club de “strip –tease” en el best end” londinense. Primero cayó en los encantos de una bailarina rusa llamada Olga . Hasta que se enamoró como un colegial de Emily Shelley, de 25 años, que hacía el “strip-tease” bajo el seudónimo de Pushbar. Se encargó de pagarle a ella y su familia unas vacaciones de lujo en Marbella ,le compró un Mercedes y una casa de medio millón de euros. Cuando su relación cayó en manos de los “tabloides” ,la abandonó. Nunca más.

Deacon ha dejado dos diamantes en la corona de Queen. El éxito de “Another one bites the dust” ,un homenaje a su bajista favorito Bernard Edwards de Chic. Y,sobre todo, “You ´re my best friend” , un apéndice de su cariño por Freddie.

A Brian May le cabe el honor de ser el protagonista de “We will rock you” . A Freddie de regalarnos gemas de su corona como “ Bohemian Rhapsody” o la respuesta de que se puede hacer una “opera-rock” en menos de seis minutos . O cantarle mejor que nadie a Barcelona. O demostrarnos que todos somos unos campeones con “We are the champions” o darnos una respuesta “isabelina”  con “Crazy little thing called love”

Hay un proverbio árabe , grandes invasores de la tierra donde nació Freddie , en que se dice:” Cuando tu tocas una flauta en Zanzíbar ,toda Africa se pone a bailar”. Habría que añadir que desde luego con el sonido de Queen, el grupo de su hijo predilecto.