P. J. Harvey me produce constante nerviosismo.

Ni me gusta como compone ni me gusta como canta y creo que no tiene ningún carisma, a pesar de que los críticos, los famosos snobistas ingleses la tengan en un pedestal.

Es la única artista que ha logrado dos veces el premio Mercury, el primero hace diez años, con aquel “coñazo” de álbum titulado “Stories from the city, stories from the sea”.

Lo ocurrente es que todavía aquel era mejor que este por el que le han dado el premio. El absolutamente impagable por aburrido, infumable, “Let England Shake”. Un artilugio demagógico sobre la guerra. Con su pan se lo coman.

Por mucho que quiera, P. J. Harvey jamás será un artista imprescindible y mucho menos una estrella. P.J. Harvey es el exponente de la decadencia británica.

Sobre todo con los premios. Los Brit es una patraña. Un reparto de premios entre las compañías. Y de los Mercury sólo el álbum de Elbow me gustó y llevan ya veinte años dandolos. Y de los Ivor Novello , que antes me los creía, han caido tambien en manos de estúpidos críticos snobistas.

No me extraña que las listas inglesas estén llenas de música basura y que se hallan apartado de la calidad, de la innovación. No hay ni un sólo tema rock o de vanguardia. Se han ido de la gente, porque postular a P. J. Harvey es un gran horror y un gran error. La gente normal desaparece de la música.