¿QUE PASA CON AMY WINEHOUSE ?Un portavoz de Universal, su compañía discográfica, no sabía que decirles a los periodistas halcones de los tabloides sesancionalistas británicos.

Pero lo que pasaba es que Amy, el mismo pasado sábado, había tenido que entrar en una clínica.

Esta vez, no era para rehabilitación. La versión oficial es que se había caido en su casa, en el norte de Londres y había sufrido un corte cerca del ojo y se había roto o pinzado algunas costillas.

¿Por qué se cayó?. Se dice que era un error tonto, pero lo cierto es que desde que ha vuelto con su marido, la tasa de alcohol ha vuelto a subir exageradamente y también  ha subido un continuo uso de drogas de todo tipo.

Mark Ronson, su productor, dice que está desasperado en el estudio. Ha hecho más de quince canciones, con bases e instrumentación. Sin embargo,   apenas ha terminado un par de letras para esas canciones.

Su segundo álbum fue ese álbum alabado desproporcionadamente a mi juicio, con una popularidad exagerada, más reconocible por sus escandalos continuos que su calidad intrínsica.

El disco contaba con esa máquina de reciclar soul de los años sesenta que es su productor Mark Ronson, desde los discos de Aretha Franklin, con aquellas canciones en Menphis o, bien, de la Tamla Motown. Pero nada revolucionari0. Más o menos una buena copia.

No cabe duda de que la voz de Amy es muy interesante, pero ni es la Piaf, ni la Joplin, ni la Franklin ni nada que se le parezca. Desafortunadamente,  lleva el mismo camino de Whitney Houston. Que pena.

Abajo, el clip de su mejor canción hasta la fecha, ‘Love is a losing game’. Para ella, desde luego.
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