PURA COINCIDENCIA DE PETER GABRIEL Y PHIL COLLINS EN MADRIDPURA COINCIDENCIA DE PETER GABRIEL Y PHIL COLLINS EN MADRID

Por pura coincidencia, las dos “voces” de se juntaron un mismo día, en el día del nuevo otoño, anual y personal de ambas estrellas.

dió la impresión de estar muy cansado, sometido al más complejo sometimiento de marketing para su nuevo álbum “Going back”. Se le ve castigado por los años, con poco espíritu, con el problemas de sus manos y, sobre todo, de sus oidos.

No hace falta más que escuchar su nuevo álbum. No, no suena bien. Parece una maqueta más o menos decente. Su voz aparece extraña. Haber grabado en su casa de Suiza no ha sido buena idea y, sobre todo, con ese mediocre ingeniero.

En lo más absurdo del álbum, pregoniza que es un homenaje a la Tamla Motown y, sin embargo, el título del álbum y la mejor versión es “Going Back”, que es un canción de Carole King. Lo demás es un poco patético. Como si Collins fuera más viejo de lo que es. Nunca debió haber hecho este álbum. Además, lo cobra a precio de oro, su despropósito particular.

Me quedé triste, muy triste al ver un Palacio de Deportes casi vacío para ver a y su aventura orquestal. Lo pasé mal. Estuve incómodo.

Otra cosa es la puesta en escena. Soberbia. El sonido de la orquesta. Espectacular. La voz de Gabriel. Exquisita. ¿Que falla?. Esos arreglos, los arreglos. Matan las maravillosas canciones de David Bowie, Randy Newman, Neil Young, Arcade Fire. Suz voz las humaniza, pero también la distancia.

Peor la segunda parte, a pesar del maravilloso intento de recuperar esas olvidadas e increíbles canciones del cuarto álbum como ‘San jacinto’ y ‘The Rythm of the heat’. Buenos intentos, pero los arreglos fallan en caracter, en talento, otra vez. La audiencia sólo vibró al final con ‘Red rain’ y ‘Solsbury Hill’, cuando ya era muy tarde y sin que los arreglos fueran tampoco muy acertados.

Siempre he dicho que es maravilloso y elocuente pasar de trozos de música clásica al pop, pero transformar el pop en algo parecido al clásico, es un aventura con tres patas. Extraño. Inoportuno. Nada creíble.

Con el dinero que está perdiendo, Gabriel se dará cuenta de su error, inmenso error. Y, de paso, adelgazará un poco. Es increíble su barrigón y es un guiño más de su propia dejadez.

Abajo, su versión de la gran ‘San Jacinto’ con la New Blood Orchestra.