the_police está haciendo promoción de su nuevo “coñazo”, una colección de canciones navideñas, pero muy autenticas, muy viejas, muy “intelectuales”.

No hay quien se las trague. Naturalmente, los periodistas le preguntan por Police y, por fín, Sting ha roto su silencio. Un silencio que era como mínimo sospechoso, porque su viejo batería Stewart Coppeland ni mucho menos había cerrado la puerta a una nueva reunión de Police.

Naturalmente, Coppeland no puede olvidar los 34 millones de dólares que cobró por la gira.

Pero los ingresos de Sting  han sido el doble, porque él toma la mayor parte del león. Es decir, las ganancias por derechos de autor de los conciertos. Y ahí es el rey.

[ad#adsense-250×250]No querrá ser más avaricioso, porque según un día se levantó y se dijo que había que reformar Police, con el jolgorio de sus viejos compañeros, ahora dicen que nunca, nunca jamás volverán Police, que sería tedioso, espantoso y gratuito. ¿Gratuito?.

En fín, hace años que Sting es un idolo del pop jubilado que coquetea con restos pseudo-intelectuales, como las canciones del tiempo de Shakespeare, ahora los viejos villancicos e incluso el ridículo con su esposa Trudie, en el Royal Opera House, a costa del matrimonio Schumann. Nunca pensé que su retiro fuera en este sentido, como si despreciera el “pop de mierda” que le oí decir en una ocasión, aunque fuera “off-the record”.

Abajo, actuando en Rio.