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La mujer de Joe y su hija, en la inaguración de la placeta.

 Diez años después de la muerte de de Clash, el  hijo de diplomático de corazón “punk”, nacido por las circunstancias en Ankara (Turquía) y londinense de adopción, ha regresado de manera simbólica a Granada.

Y lo ha hecho en un sencillo y emotivo acto en el que Granada ha dado su nombre a una placeta, una pequeña plaza ubicada en el corazón del Realejo, la antigua judería de la ciudad. Me parece  patético, como se premia con un pequeñísimo premio. Para eso, mejor no haberle dado nada. Pero en Granada son así.

Allí lo han recordado esta tarde su viuda, Lucinda Garland, y las dos hijas que tuvo con su primera mujer, Gaby Salter.

Su viuda se dirigió al público para agradecer el homenaje a Joe, que, cree, se habría apropiado “conscientemente o sin saberlo” de aquella frase del escritor británico Samuel Johnson, que decía: “Cada día que no conozco a una nueva persona es un día perdido”.

En efecto, The Clash publicó hace ya 32 años un disco mítico en la historia del rock and roll, London Calling, donde una canción con el curioso nombre de ‘Spanish bombs’ cantaba a Granada y a Federico García Lorca al tiempo que hacía botar a miles de jóvenes de todo el mundo mientras coreaban el nombre de la ciudad de la Alhambra.

Hasta aquí la noticia. Y hace otro año ya se comentó muchísimo con el documental titulado Quiero Tener una Ferretería en Andalucía. Es cierto, que Strummer era un enamorado de Granada, pero también de Almería y de su desierto. Y de otras muchas más cosas. Joe se enamoraba con frecuencia d egentes, lugares y personas.
Bueno, de hecho vía con Paloma Romero (malagueña) de las Slits  tenía una casa en San José, en Almería. Allí se refugió cuando se destaparon sus problemas con Micky Jones. Ambos no se podían soportar.

A Joe le gustaba viajar en un coche con una cinta de Manolo Escobar por si le paraba la Guardia Civil. Siempre obsesionado con Lorca y la Guardia Civil.

Se cuenta que  Joe Strummer quiso coger un pico y una pala y  desenterrar a Lorca en Viznar. En un bar, se encontró con el cantante del grupo 091, se hicieron amigos y les produjo el álbum “Más de Cien Lobos”, con dinero de su propio bolsillo.

Sin Paloma Romero, Joe Strummer jamás hubiera sido “tan andaluz”. Paloma era la inolvidable Palmolive, de las Slits.