No sé si será verdad, porque a Phil Collins le gusta tanto la música que parece imposible que se pueda retirar algún día.

Pero me han llamado mucho la atención unas declaraciones que ha hecho a la revista de dudosa reputación FHM. El gran títular “Lo dejo, me retiro, abandono, lo siento, pero creo que con mi marcha de la música, nadie me va a echar de menos”.

Son palabraas terribles, de desapego, de desazón, de una gran depresión artística, quizá fundamentada en que “Going Back”, su patético intento de recrear las canciones de la Tamla Motown haya sido un brutal fracaso, con unas ventas esperpecticas si se las compara a las que estaba acostumbrado en los años felices de la Warner.

Dice el maravilloso batería de Genesis, que vió en su casa, sólo, en Fechy, al borde del lago Ginebra, la ceremonia de la MTV europea, celebrada precisamente en Madrid y se deprimió. Se dijo a sí mismo que su música no tenía nada que ver con lo que veía y escuchaba. Era inutil seguir.

Collins vive ahora sólo  en una casa más modesta, comparada con la que tuvo que dejarle a Orianne,  su tercera esposa, hace ya cinco años. Era aquella mansión que uno conoció en Begnings, una maravillosa ex-propiedad del piloto Jackie Stewart,amén de los 30 millones de dólares que le soltó a su exposa .

Pero no vive lejos de sus dos hijos y sigue haciendo música, en el pequeño estudio que se ha hecho en la casa. Creo que seguirá grabando temas. Estoy seguro. Pero le ví muy cansado, muy viejo, la última vez en Madrid. Por eso, creo que esta vez va en serio. Se nos va Don Perfecto. Y creo que se equivoca, al tomar tan radical decisión y, sobre todo, por ver la patética música pop europea actual.

Abajo, In the air tonight'.