PAUL WELLER EN MADRID: ENTRE EL CLASICISMO Y LA MODERNIDAD

PAUL WELLER EN MADRID: ENTRE EL CLASICISMO Y LA MODERNIDAD

 

El “modfather” venía de triunfar en Hyde Park y, sobre todo, en Glastonbury, donde dio uno de los mejores conciertos de todo el festival, y en Madrid no decepcionó (La Riviera, con buena entrada pero sin lleno).

estuvo receptivo, jaleando al público y chapurreando algo de español. Su actual banda es sensacional, suena como un rodillo, apabullante. En concreto el batería Steve Pilgrim – una mula torda, parecía que iba a romper la batería-. Y sigue estando en escena el guitarrista Steve Cradock (Ocean Colour Scene), el brazo derecho de Weller.

El principio del concierto fue plenamente rock. Sonaron varios temas de su último álbum «Saturns Pattern», un LP que gusta desde el principio y que gana con las escuchas, «White Sky», «Going My Way», la propia «Saturns Pattern»…

 

PAUL WELLER EN MADRID: ENTRE EL CLASICISMO Y LA MODERNIDAD

 

Luego Weller tiró hacia motivos más melódicos y funk, para oxigenar un poco su actuación. Temas más largos y con más matices, introduciendo incluso la improvisación (hubo alguna interesante parte en la que no se sabía lo que oíamos, algo entre la psicodelia, el dub y lo electrónico). Es como si el concierto de repente hubiera pasado de Free a Country Joe McDonald, incluso a Can.

Lo bueno es que Weller sabe unir con maestría sus amados estilos de los años 60 y 70 – su base, su escuela- con un sonido, y una producción de sus discos, plenamente contemporánea, moderna, que le hace ser mucho más que un simple producto nostálgico. Ha alcanzado un “centro de gravedad permanente” envidiable y maestro.

Y de voz está muy bien, espléndido.

 

PAUL WELLER EN MADRID: ENTRE EL CLASICISMO Y LA MODERNIDAD

 

Por supuesto sonaron “Changingman”, “Into Tomorrow”, dos banderas suyas. Y «Above The Clouds». De viene repescando “Town Called Malice” – a la postre su composición más conocida, aunque no la mejor- y “Start!”, su “Taxman” personal e intransferible. Parece que es esa última época de los Jam (“Sound Affects”/ “The Gift”) la que se ve todavía capacitado para recuperar. Sin embargo a Style Council los tiene aparcados, y los primeros Jam simplemente no existen.

Por desgracia no hizo «That´s Entertainment», que sí tocó en Hyde Park, y en Glastonbury. una de sus mejores composiciones para , y por ende de toda su carrera.

Lo que está claro es que cuando suenan esos viejos temas de los Jam, es cuando el público estalla, eso es así, y no hay quién lo cambie. A pesar de ello, y siendo plenamente consciente, sigue con su carrera siempre hacia adelante, rescatando de su más viejo repertorio lo imprescindible, para no convertirse en un monigote, en una sombra del pasado.

 

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