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y , una historia de amistad estrella- fan bonita y llevada a buen puerto. La recordamos hoy en Plásticos y Decibelios cuando se cumple el trigésimo octavo aniversario de la muerte de John en la puerta de su propia casa, Dakota House, junto a Central Park en Nueva York.

Fue un fan loco, ahíto de popularidad, quien le disparó varias veces hasta asesinarlo después de estar merodeando varios días en las inmediaciones de la casa sin extrañamente levantar ninguna sospecha. Algunos piensan que el asesino no era un simple tarado con ganas de pasar a la historia y que hay algo más detrás de aquel triste, penoso, suceso. “Conspiranoias” aparte, es sabido que Lennon era persona “non grata” para las autoridades de Estados Unidos, y que había sido repetidamente espiado e investigado.

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El asesino de John Lennon ha quedado para la historia como el reverso tenebroso del fotógrafo Paul Goresh, el fan bueno. El hombre que logró ganarse amistosamente la confianza del ex beatle. Una bonita historia que merece ser recordada,

Goresh era otro de esos seguidores de los Beatles obsesivos, empeñados en conocer a toda costa a uno de esos músicos que tanto les habían hecho soñar.

En febrero de 1979 Goresh trabajaba como conductor de J+J Electronics y consiguió meterse como falso técnico en casa de Lennon, que casualmente tenía el vídeo estropeado. Es sorprendente con que facilidad superó al portero de la casa y se logró meter en el apartamento de Lennon.

Paul Goresh y un amigo consiguieron estar en casa de John por dos veces. La segunda Goresh consiguió un autógrafo de Lennon, incluso llevó una cámara pero el músico se negó a que le hiera una foto. Paul señala que John Lennon le trató en todo momento con cortesía y amabilidad.

Más tarde regresó en varias ocasiones a los alrededores de Dakota para tomar fotos de John, quién molesto le llegó a desvelar un carrete en una ocasión. No le gustaba nada, Lennon quería ser una persona anónima, un cualquiera andando por la calle. Esta historia se puede ver con más detalle en el magnífico documental televisivo de abajo.

Finalmente, ante la insistencia de Paul, John accedió a que le acompañara en muchos de sus paseos, sin fotos de por medio. Se acabaron haciendo amigos y Goresh al fin tuvo la oportunidad de hacerle fotos, John le había prometido que tendría su recompensa si era paciente.

Fue para la sesión de portada del single “Watching The Wheels”, que incluso llevó una foto de portada de Goresh y no la del fotógrafo oficial. En ella John Lennon mira a Paul Goresh, no al fotógrafo oficial.

Un simple fan se convirtió en el fotógrafo oficial no oficial de Lennon, lo cual demuestra la bonhomía del artista de Liverpool. De Goresh son muchas de las últimas fotos que conocemos de John Lennon.

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Pero un pájaro de mal agüero, algo más que un potencial asesino, estaba al acecho y Goresh le llegó a tratar en la puerta de la casa. Pero ni él ni el portero fueron capaces de apreciar o adivinar en el insignificante individuo el portentoso mal que le guiaba.

Fue Goresh quién disparó la célebre foto de la víctima firmando un ejemplar de su último LP, “Double Fantasy”, a su inminente verdugo. Y suyas fueron también, a continuación, las últimas dos fotos de Lennon en vida.

Cuatro horas después, poco antes de la medianoche cuando Lennon volvía de estudio de grabación, llegaron los cinco disparos que acabarían con su vida.

El 9 de enero de este 2018 fallecía Paul Goresh a los 58 años.

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PAUL GORESH, EL FAN BUENO DE JOHN LENNON