Muchas compañías de discos ya tienen descontado el poco poder actual de los 40 Principales. Un éxito en esa lista ya es incluso una depreciación del producto.

Muchas de las compañías prefieren ya volcarse en un promoción agresiva y puntual en YouTube, Spotify e iTunes, sobre todo en YouTube, que se apoderado de la difusión de las canciones de éxito, mientras que emisoras como los Cuarenta Principales se van quedando como simples anécdotas.

En Inglaterra, por ejemplo, el 90 por ciento de los éxitos se deben a YouTube y Spotify. El caso más reciente es el de Robbie Williams , que acaba de ser numero uno en ventas, cuando la emisora parecida a los 40 en Inglaterra, Radio One, ni siquiera ha puesto el disco.

Por no hablar de los albumes. El conducto ya es Spotify, Napster, We7, Deezer, en un 95 por ciento de los casos. Por si fuera poco, está el ataque de Internet y los canales de música online.

Desgraciadamente para la baja calidad de lo que se radie en nuestro país, es que el mundo de las emisoras en España está dominadas por empresas que hacen encuestas.

Ya sabemos lo que significan las encuestas. Cambian en el justo momento después de haberlas hecho. Programar por encuestas fue la muerte de muchas emisoras en los Estados Unidos y el camino limpio para You Tube.

Ahora se dice, PSY ha batido el record de veces visto su Gangman , con un cien millones de veces en YouTube. Nadie se acuerda de la radio.

Por cierto, los 40 se van a librar de Jaime Baró, el director inepto que ha firmado la defunción de las emisoras musicales de la SER.

La SER ha estado dominada, manipulada controlada como una dictadura por la SER de Barcelona. Hay un cambio y, desde la caída del mediocre Javier Pons, uno de los componentes del clan de Reus, el nuevo mandamás en la SER, Abril Martorell quiere acabar con esa especie de mafia catalana, desde Martí, pasando por Francino, Gemma Nierga, Angeles Barceló y Jaime Baró.

Un director de una compañía española me decía que ya tiene fría una botella de champán para la caída de Jaime Baró, el inútil que se ha cargado parte de la música española.