se va a convertir en la primera artista en actuar el  mismo año en las ceremonias de los Oscar, premios Grammy y en la Super Bowl. Como lo oyen. Y encima todo va a ocurrir en tan sólo un mes, en este mes de febrero.

Parece que los astros (la cada vez más ridícula industria del disco, en realidad) se han alineado (o alienado) para que la super estrella Lady Gaga para empezar cantase ayer en la Super Bowl el himno de los Estados Unidos, interpretación que encantó al personal más patriotero, pero que fue floja, ñoña. Muchísimo peor que el “Star Spangled Banner” de Whitney Houston hace años. Gaga tiene voz, no canta mal, pero le falta “soul”.

A continuación – el 15 de febrero, en concreto- a algún iluminado se le ha ocurrido que el homenaje de los Grammy a tenga por protagonista a su “discípula”. Como si no hubiera 50 artistas, o más, mejores y más adecuados para homenajear al gran Bowie. ¿Y qué pasa con Arcade Fire, Pixies, Placebo, Suede, Beck, TV On the Radio, Smashing Pumpkins o The Cure?

Hay que decir que la actuación de Gaga en los Grammy ya estaba prevista antes de la muerte de David. El problema es que se han conformado con eso y van a adaptar su aparición al homenaje al artista recientemente fallecido. Gaga cantará 3 o 4 canciones de Bowie. Veremos en que queda la cosa, si no es demasiado grande el destrozo.

Para rematar la “gaguitis”, la forzadamente excéntrica diva actuará en la ceremonia de los Oscar el 28 de febrero, todo ello sin tener que desplazarse a ninguna parte. Todo en un mes, todo en California. Así de fácil.

Como bien ha señalado la decana revista Billboard, va a ser la primera vez que un artista aparezca en esas tres importantísimas (a nivel planetario) galas el mismo año.

Promoción brutal, desmesurada, para Lady Gaga. Alguien se ha propuesto ponérnosla hasta en la sopa, convertirla en una artista mucho más popular de lo que ya es.