LOS OSCARS DEGRADAN A LA MUSICA

La ceremonia de los ha sido en esta 82 edición, la más pobre, aburrida y marchita en al menos treinta años.

Ni siquiera el populismo de Avatar fue suficiente para salvar una entrega de premios cargados en el acento de castigar a la película más taquillera de la historia.

Pero peor trato se llevó la música, recluida a la triste aparición de rápidos clips con las canciones nominadas y el triunfo de lo que naturalmente estaba cantado.

Es decir, como dijimos, el éxito una vez más de T. Bone Burnett, co-autor de ‘The weary kind’, la “canción perfecta” que sale cantando Colin Farrell en “Crazy Heart”. Ryan Bingham es también el autor y cantante en la banda sonora. Las relaciones con T. Bone Burnett, encima, no eran nada buenas.

El espacio para las bandas sonoras quedó reflejado en cinco numeritos de danza, que nada tenían que ver ni con la música que bailaban ni tampoco con el própisto de las películas. Patético. El peor número que he visto sobre la música en los Oscars desde que une recuerda.

[ad#adsense-250×250]Para colmar el baul de los despropósitos de esta edición, el  siempre sentido y emotivo recuerdo a los muertos el año pasado de la escena de Hollywood, fue amenizada por una versión vergonzosa de de ‘In my life’, la maravillosa canción de John Lennon que aparecía en el “Rubber Soul” de los Beatles.

James Taylor se la cargó con una actuación patética, con la voz completamente desafinada en buena parte de la canción y unos acordes a un piano que no se veía, prácticamente equivocados.

Todavía nadie puede salir del asombro de la peor ceremonia en muchos, muchísimos años.

Abajo, la horrible versión de ‘In my life’.