En el verano de 1984, pocas semanas de la publicación de ‘Purple rain', acudió al apartamento de Wendy Melvoin y Lisa Coleman, en el centro de St.Paul, junto a Minneapolis las Twin Cities. En aquellos días, ellas eran la guitarrista y la teclista de The Revolution. Las dos eran lesbianas y vivían juntas con la hermana gemela de Wendy, que se llamaba Susanah, acababa de cumplir 19 años y aspiraba a cantante .

Susannah and Prince

Prince y Susanah

Prince iba a cumplir su promesa: oír una maqueta de la ‘pequeña' Melvoin, que había trabajado como recepcionista en Geffen Records. Prince escuchó amablemente en la cocina del pequeño apartamento a Sussanah cantar el tema de Aretha Franklin ‘Until you come back to me'. Era la misma versión que ya había escuchado antes Quincy Jones, su primer mentor. Quincy Jones había sido muy amigo del padre de las Melvoin, nada menos que Michael Melvoin, enorme pianista de jazz, arreglista y gran director de orquesta.

Acabada la audición, Prince clavó los ojos en Sussanah y le dijo: “¿Querrás entrar a formar parte de la familia?”. Sussanah no durmió en toda la noche. Wendy pensó que su hermana gemela había impactado en Prince de una manera tremenda, pasional. Efectivamente, Prince no dejó de perseguirla y de acosarla las semanas siguientes. Ya había terminado con Apollonia Kotero, que se había ‘fugado' con David Lee Roth, el cantante de Van Halen. Prince se había encaprichado de la pequeña Sussanah. Pero tenía que inventarse algo para conquistarla. Así que se inventó nada menos que un grupo al que llamó The Family. Sussanah contó, años después, que Prince había imaginado ese nombre porque eran como una familia. Wendy y Lisa, Sussanah y él propio Prince. Los cuatro juntos. Una familia.

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La nueva familia

Prince llevaba semanas queriendo reformar su grupo ‘alter ego', The Time, tan en boga por la participación en la película ‘Purple Rain'. Morris Day, el cantante de The Time, que se había convertido en una pequeña estrella por culpa de la cinta, se había despedido de Prince en un ataque de celos. Quedaba Jesse Johnsson, como líder de The Time, pero también estaba hasta las narices de los caprichos de Prince.

Así que Prince encontró la vía libre para olvidarse de The Time y crear The Family como regalo-capricho a su quizá novia Sussanah. En realidad, todo era un invento, porque a Sussanah todavía no la había conquistada a pesar de los esfuerzos. Osados esfuerzos: la chica era muy sexy, pero no era precisamente una gran cantante.
A Prince le gustaba un teclista que había utilizado en The Revolution, en Purple Rain, llamado Paul Peterson, que, feliz por haber sido seleccionado por “la mano de dios Prince”, incluso se cambió el nombre a St. Paul, como la ciudad. De The Time también se quedó el batería, Jellybean Johnson. Prince, que acababa de ver a Bruce Springsteen en St. Paul, incluyó a su saxofonista, Eric Leeds, el hermano de Alan Leed, el ‘tour manager' de Prince.

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Uniprince

En el mes de octubre del año 1984, en Paisley Park, Prince grabó como Juan Palomo todo el disco de The Family. Sólo necesito unos pocos días. Programaba la Linn 2, tocaba bajo con teclado, bajo con guitarra y teclados. También puso su voz en siete de los ocho temas que había escrito para The Family. Era fácil entender: el ahora llamado cantante St. Paul Peterson, con su pelo teñido de rubio, poseía una voz clónica a la de Prince. Lo podía imitar increíblemente. ¿Qué quería decir esto?. Que no se fiaba mucho de las posibilidades de su ya novia en aquellos días de grabación, aunque para lucimiento de Sussanah había escrito una canción pensada para su justa tesitura. El tema se llamaba ‘The screams of passion', referencia inequívoca a su pasional relación con la joven Melvoin durante aquellos días. Por supuesto, fue el ‘single' de The Family y la única canción que tuvo un vídeo más o menos decente. Hasta cierto punto divertido, con aquellas olas que rompían sobre una pantalla de vídeo en la que se veía al grupo tocar.

Había otro tema llamado ‘Sussanah Pyjamas', un suave tema instrumental y otro guiño a su relación con la cantante. Pero todo el disco quedaba relegado a segundo, a un tercer plano con respecto a una enorme canción de amor a la que Prince le puso el nombre ‘Nothing compares 2 U'. Por sentirse diferente, empezaba a convertir ‘you' en U y ‘to' en 2… Cosas así. Ya lo había hecho por primera vez con la fantástica ‘I would die for U' en ‘Purple rain'. Era como si anticipara el lenguaje de los ”whatsapp'. Además, todos los instrumentos los tocaba Prince en esa solemne y magnífica canción de amor. En el tema, no había batería. Nada de percusión, sólo la voz de St Paul jugando a ser Prince, con un órgano de fondo, al estilo de un himno sacro para las bodas. Sussanah estaba en los coros e inequívocamente, también Prince. Era una obra maestra. Y no lo sabían.

No recuperaremos su voz

Cuando estuve por primera vez en Paisley Park, en Chanhassen, en febrero de 1994, con motivo de la presentación de ‘The most beutiful girl in the World' tuve la suerte de tropezarme con Daviz Z, el productor y casi ingeniero en el estudio 1 de Paisley Park. A pesar de mi insistencia, no me contó mucho, salvo la mala noticia de que la voz de Prince, cantando ‘Nothing compares 2 U' se ha perdido para siempre. De las 24 pistas del magnetófono de dos pulgadas Studer, se empleó la que guardaba la voz de Prince que quedó sepultada por la de St. Paul. Por tanto, se perdió para siempre.

Hubo un delicado arreglo de cuerda por parte de Claire Fisher, el nuevo fichaje de Prince en su grupo y el exquisito solo de saxo de Eric Leeds. Muy minimalista. Para mí, casi una canción de estilo inédito en Prince. Se suponía que estaba dedicada a Sussanah y nada más. Y nada menos. Su calidad era excepcional. Y Prince jamás quiso que apareciera como tema para la radio. Su mejor canción era un regalo sólo para ella, igual que el grupo.

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A los pocos meses, Prince estaba casi harto de Sussanah. Estaban en plena gira de ‘Around the world in a day', su nuevo álbum, y disfrutaba de su ascenso al firmamento de las superestrellas. El álbum de The Family se había acabado a finales del año 1984 pero no apareció a la venta hasta casi un año después, en agosto del año 1985. Sólo se publicó en vinilo, sin promoción, en su sello Paisley Park Records. Hubo una sola actuación del grupo, una especie de presentación en el First Avenue, la sala preferida de la ‘Familia Prince'. Sussanah Melvin todavía recuerda con emoción cuando cantó con Paul Johnson su compañero de grupo ‘Nothing compares 2 U'. Pero la magnífica canción desapareció de la faz de la música, como si jamás hubiera existido .

Rescate y venganza

El absoluto olvido duró cinco largos años. Exactamente, hasta el 7 de enero de 1989, cuando Prince presentó una demanda en los tribunales de Los Ángeles y despide a su mánager, Steve Fargnoli, el viejo zorro de negocios que había sido el apoderado de Sly and the Family Stone y de Earth, Wind y Fire y el ejecutivo decisivo en las negociaciones con Warner Bros para que se pudiera producirse la película ‘Purple rain'. Nunca sabremos la cantidad que tuvo que ceder Prince para desembarazarse de Fargnoli de manera legal, pero debió superar la cota de los 10 millones de dólares.

Unos pocos meses más tarde, Steve Fargnoli se instaló en Londres. Su nueva compañía de ‘management' se llamaba Pure Acts Limited. Uno de sus primeros fichajes fue Sinead O'Connor, desconocida artista del pequeño sello llamado Ensign, que distribuía otro sello independiente Chrysalis. Sinead tenía a un insignificante mánager llamado Fachtna OCeallaigh, que pasó a ser un empleado de Fargnoli. En aquellos días, el ‘tiburón de Hollywood' ya había preparado su mezquina y sibilina venganza contra Prince por haber prescindido de él. Fargnoli sabía de sobra que Prince consideraba ‘Nothing compares 2 U', como una de sus joyas intocables, una de sus grandes composiciones, pero que no quería tocarla ni grabarla de nuevo. Consideraba Prince, de manera romántica, que la compuso y la grabó como un “regalo intocable” para uno de los amores de su vida.

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Fargnoli se dio prisa. Unas semanas después de fichar a Sinead, hizo que la irlandesa grabara la canción con la guía de Nellee Hooper, el productor que estaba de moda en ese momento en Londres gracias a Soul II Soul y gracias al ‘invento' de los loops. Después, utilizó como testaferro a su nuevo empleado, O'Cealllaigh (que luego sería amante de Sinead durante años y años) y lo envió a ver a Chris Hill, el director del sello Ensign, para que escuchara la versión (que, por supuesto, tenía su ‘loop' de batería, simple pero consistente, en contra del original).

El más grande éxito de Prince sin Prince

El resto es historia. Justo un año después que Prince hubiera despedido a Fargnoli, Sinead OConnor, el 8 de enero, publicó el ‘single' ‘Nothing compares 2 U', que llegaba con la etiqueta de ser “una desconocida canción de Prince”. Fargnoli tuvo la inteligencia de crear el rumor de que Sinead O'Connor cortejaba en aquellos días a Prince y que este había escrito la canción especialmente para ella, cuando en realidad no se habían visto nunca en su vida. De hecho, Prince no sabía ni quién era Sinead O'Connor” .

El sensacional vídeo que hizo Sinead OConnor ayudó a que la canción fuera numero uno en más en 37 países del mundo y que vendiera más de 10 millones de copias. El grandioso vídeo de las lágrimas fue rodado en París, en el Parque de Saint-Cloud.

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Justo 10 años después del enorme éxito, en el año 2000, Sinead se sentaba conmigo en el pequeño estudio de M-80. Promocionaba su quinto álbum, titulado ‘Faith and courage', que contenía dos canciones fantásticas de Dave Stewart, de Eurythmics. Pero yo quise tocar el tema ‘Nothing compares 2 U'. Cuando le pegunté sobre quién le dio a conocer la canción, se rió tímidamente y me mintió cariñosamente. Me dijo que grabar la canción había sido una buena idea del bueno de Fachtna O'Ceallaigh. Una mentira piadosa. Hablamos del vídeo y me dijo que no era mentira, que lloraba de verdad, porque en mente tenía la reciente muerte de su madre. Que de alguna manera se sentía muy relacionada con las línea de la canción que decían :

all the flowers that you planted, mama / In the back yard / All died when you went away
Sinead OConnor me contó además que que eran absolutamente mentira aquellos rumores que contaban que Peter Gabriel le había ayudado a cantar la canción, aunque poco después ambos tuvieron una relación muy fuerte.

Odio mutuo

¿Y Prince? Sinead lo detestaba, le parecía “un diminuto Hitler musical”, un niño mimado y absolutamente envidioso. Sinead me dijo que Prince jamás le perdonó que ella tuviera un numero uno tan espectacular con su propia canción, un tema en éxito que batía a todos los éxitos del cantante de Minneapolis. Prince le reprochó que no le hubiera llamado para hacer la canción juntos. Hubo un intento un año más tarde de que Prince produjera algún tema para Sinead. Pero aquella abortada colaboración se finiquitó cuando la irlandesa salió corriendo del dormitorio-sala de Prince con techo de cristal, en en el ático del ‘palacio' de Paisley Park por lo que debió de ser un arrebato de cólera del cantante. Eran las seis de la mañana, la hora favorita de Prince, que suele dormir de día y vivir de noche. Jamás sabremos si llegaron a las manos, pero el odio entre Sinead O'Connor y Prince todavía perdura en nuestros días.

Pero,¿que pasó con la verdadera protagonista de la canción? En el año 2009, después de colaborar con Roger Waters y Mike Oldfield y de ser la amante de Eric Clapton, Sussanah Melvoin reunió nuevamente a The Family, los rebautizó como Deluxe y grabó el álbum ‘Gaslight'. Prince, que tampoco de ella quiere saber nada, no les autorizó a usar el nombre de The Family. La magia sin él estaba absolutamente perdida.

Hace unos días, Sinead O'Connor emitió un comunicado oficial en que se decía que “jamás volvería a cantar ‘Nothing compares 2 U'”. Decía Sinead:

“Después de cantarla durante 25 años y nueve meses, más o menos, finalmente me quedé sin nada que pueda usar para proveerle emoción a la interpretación”. Sinead O'Connor tiene un diagnóstico de trastorno bipolar. A veces tiene momentos de euforia y otras veces, de depresión.

Como decía Nicolás Maquiavelo en ‘El príncipe': “Pocos ven lo que somos, pero todos ven lo que aparentamos”.