NOEL GALLAGHER Y SQUEEZE: EL ROCK SE REBELA CONTRA LA POLÍTICA

Dos desplantes del rock hacia la política y los políticos. El rock se rebela.

Por un lado – conocido por apoyar al Partido Laborista en el pasado- ha arremetido contra Jeremy Corbyn, líder de la oposición laborista, asegurando: “No me gusta el comunismo”.

Gallagher se rebela contra la dirección que Corbyn le está imprimiendo al Labour Party, a pesar de considerarse persona de izquierdas y haber estado detrás del “nuevo laborismo” de las elecciones de 1997.

NOEL GALLAGHER Y SQUEEZE: EL ROCK SE REBELA CONTRA LA POLÍTICA

Se lo ha dejado bastante claro al Sunday Times Magazine:

“Yo nunca podría votar Tory porque alguna clase de campo de fuerza invisible me impediría poner mi voto en la urna. Hablando como alguien que es de izquierdas, si pienso en los años del Nuevo Laborismo, hasta 1997, fueron increíbles. Fue muy emocionante estar en Inglaterra en ese momento, porque había muchas cosas que hacer”.

“Pero entonces, el Partido del Trabajo demostró ser: ‘Conoce al nuevo jefe, igual que el antiguo jefe’, y a partir de esos cambios dejó de interesarme. A los conservadores no les preocupan los vulnerables, y a los comunistas no les importan los que aspiran”.

Por otra parte, está dando que hablar la pulla televisiva que tiró el viejo grupo de nueva ola Squeeze al primer ministro David Cameron en el Andrew Marr Show ayer domingo por la mañana.

Cameron estaba sentado viendo la actuación de Squeeze, y Glenn Tilbrook, Chris Difford & Co. decidieron cambiar la letra de su nueva canción “Cradle To The Grave”, dejándola tal que así:

“I grew up in social housing, part of what made Britain great, there are some here who are hell-bent, on the destruction of the welfare state” (“Crecí en la vivienda social, la que en parte hizo a Gran Bretaña grande, hay algunos aquí que están empeñados en la destrucción del estado de bienestar”).

NOEL GALLAGHER Y SQUEEZE: EL ROCK SE REBELA CONTRA LA POLÍTICA

Al final, Cameron aplaudió la actuación como si nada hubiera pasado. ¿Qué otra cosa podía hacer?

Política y rock, a pesar de asociarse a veces, no se llevan bien. No siempre los polos opuestos se atraen.