motown_the_musical

Nacho Artime escribe este excelente artículo:

El musical sobre los grandes hits de la legendaria discográfica , arrasa en Broadway. Estaba casi cantado: Motown es un acrónico de dos famosas palabras: motor y ciudad: o sea, Detroit. Y el creador del invento añadió la palabra Tamla para que no hubiera equívocos.

Eran aquellos tiempos que se hablaba de sonidos: el Memphis, el Liverpool, el California, el disco. Y el sonido de esta ciudad de los prodigios es tal vez el mejor y mas llamativo descubrimiento de unos artistas negros- entonces incluso con problemas raciales que tuvieron que ir superando- que asombraron al mundo.

Tras tres semanas de  previews, la fórmula que los críticos americanos llaman pelin despectivos “juke box musical”, ha tenido una crítica horrorosamente unánime. Ya sabéis lo de esa fórmula: cójase unos 30 hits de un grupo, de un estilo- a veces ni eso- y según van surgiendo las canciones, adáptesen, casi siempre a martillazos, a la supuesta acción dramática.

Recordemos los casos locales de Sabina o Mecano. Pero al público le da igual. Pasa con largueza el millón $ de recaudación semanal y se venden hasta las entradas ciegas y de pie. El fenómeno del año.

El ejemplo mas ilustre, o mas bien ilustrativo, es “Mamma mia” con los eternos bombazos del grupo Abba. Lleva ya 12 años en Londres, donde se estrenó mundialmente, y acaba de pasar los 10 en Broadway. Se representa o se montó en medio mundo en treinta idiomas y la peli, con casi 700 millones de $ de recaudación, es el mayor éxito del cine musical de todos los tiempos. Sólo se le acerca “Grease”.

El problema de esta recopilación de esas bellísimas canciones cantadas por esos inmensos grupos y solistas, intenta contar a grades retazos la historia de Berry Gordy, el magnate, el mogul de la música, que fue el amo, inventor , señor y dictador del sello desde finales de los 50. Hizo su fortuna no sólo con los millones de discos vendidos, sino con los derechos de autor y de edición.

Un negocio redondo, nunca mejor dicho.  Tiene casi 85 años y como fue un tirano muy criticado por su amor al dinero y desamor y odio a sus maravillosos artistas- entre ellos la explotación y mal de amores con Diana Ross- se quiere redimir reinventando su vida como pretexto para sus canciones. Suenan 70 de las al menos 500 que fueron grandes hits. Lo normal es que un musical de los hablados, tenga 25. Y ahí, según los despiadados críticos, reside el problema. Escribe las canciones como nadie, pero no tiene ni idea de cómo hacer un musical. Eso es otra cosa.

Quizás os suene esta historia porque fue la base de “Dreamgirls”, un estupendo musical que ideó el gran Michal Bennet tras el bombazo de su obra maestra “A choros line”, y que no hace mucho fue un hit en el cine con Beyoncé haciendo de Diana Ross. Contaba los principios del Business, pero la música era original, no como en este caso.

Y claro, hagamos un repaso de los monstruos que salen a escena reencarnados en emergentes estrellas negras: Diana Ross, The Supremes., Martha and the Vandellas, Smokey Robinson, Marvin Gay…y Michal Jacson con Jackson 5. Se me olvida alguno: Four Tops y la llegada ya en los 70 de Steve Wonder. ¿Con esa constelación de estrellas mas grande que las del firmamento, como no va a gozar del favor y del teatro en pie en estado de éxtasis?

No olvidemos tampoco otro dato escalofriante: del 61 al 71, su década prodigiosa, tuvo en los hit parades de Billboard 110 discos, he escrito bien, entre los diez primeros del top 100! 60 de ellos llegaron al número 1 y las ediciones de sus hits, recopilaciones, the best, the really best, the best of of the best of… Tamla Motown, fue un Midas de oro y platino. Todo un chorreo que hizo al tiempo la historia de USA sentimental…y amorosa. No hay canciones de amor mas bellas y originales que las de aquel equipo con talento por todos los poros. La verdad es que todo estaba por escribir, casi por hacer, pero había una audacia y una sencillez y una diferencia tan notables, que no fue Elvis o Beatles en solitario, sino toda una filosofía, una forma de sentir, llorar y bailar.

Uno de los recuerdos mas guardados en mi esquina de favoritos fue una entrevista a finales de los 60 en Barajas cuando fuimos un grupito de periodistas a recibir a The Supremes. Empezaba a pegar en Europa “Babby love”, tema que se sigue escuchando y no ha perdido ni un ápice de  frescura. Diana Ross, que estaba a punto de ser ella  misma, se sorprendió de que las conociéramos. Yo como procedía de mi escuela del swingin London sabía muy bien de lo que hablaba. Yo no estaba muy seguro de que ella supìera donde quedaba Spain.

Y sigo enganchado a esa magia de Motown. Es una maravilla. Hay cantidad de material en cualquier red, especialmente en Youtube. Buscadlo si no lo conocéis. Recordadlo si os baila en la memoria. Lo recomiendo vivamente y me lo agradeceréis por encima de cualquier gusto personal.

No olvides que no hay town como la Tamla Motown.

EPILOGO: NUEVA ERA DE ORO PARA EL MUSICAL.

Debo un pequeño estudio a uno de los amantes del musical: la azarosa aventura que pasamos para estrenar en España en el franco tardismo la primera versión en castellano de J.C. Superstar. Pobre Camilo Sesto y pobre de todos nosotros que vivimos aquella locura. Acaban de hacer en Londres un gran homenaje a su autor Andrew Lloyd Webber, al cumplirse…40 años de su estreno en el West End. Buen pretexto para volver siempre a esa maravillosa primera ópera rock escenificada que marcó un hito y un antes y un después para el género.

También haré otra historia sobre el gran resurgir del musical en el mundo. A finales de los 90 todo el mundo predijo: el musical ha muerto. No había ideas. Y de pronto, casi un hecho mágico, vuelve de sus cenizas y ya se habla de una era de oro.

Baste un dato: en el último mes y medio se estrenaron en Broadway y en el Off …17 musicales. Hacía siglos que no pasaba. Y en Londres pasa algo parecido. Con otro hecho a destacar: todos triunfan en ambos mercados. Se ha creado otra forma de hacer musical para llegar a la gente joven, que lo tenía como una reliquia tipo ópera. Y resulta que también los mayores estamos encantados con este resurgir de algo tan maravilloso que nunca morirá.