Es casi un milagro que todavía sobrevivan David Johanssen, el Mick Jagger del punk neoyorkino y, Sylvain Sylvain, el guitarrista, dos de los miembros originales de los New York Dolls. Es increíble.

Y que graben con la ilusión de hace cuarenta años, es también admirable.

Miras los miembros de New York Dolls que han muerto, que han desaparecido, y se convierte en una lista dramática,  un tanto trágica.

Músicos como Johnny Thunders, que estaba destinado a ser el líder, Billy Murcia, batería, y el otro batería Jerry Nolan.

Y lo más triste, la muerte de Arthur Kane en el 2004, poco después de decidir que New York Dolls iban a resurgir, con los miembros originales que quedaban, cuando hacía algo más de 30 años que se había producido la ruptura del grupo.

Dice Sylvain Sylvain que el nuevo álbum, el tercero tras la reunificación, es un esfuerzo por ser más creativos que nunca y asegura que es el más rico, porque hay mejores canciones.

Por supuesto, New York Dolls anunciarán una gira próximamente. Es de lo que viven. El disco aparece en un pequeño sello y es una maravillosa excusa para seguir vivos.

Los dos primeros álbumes de New York Dolls fue la explosión del único glam permitido que existía en la gran manzaza. El espíritu reaccionario  de la época de Nixon, no dejaba el carmín, los tacones y el glam como ocurría en Inglaterra, con Bowie, Sweet, T. Rex . New York Dolls ,como imagen, significó una ruptura formal del rock americano, la sofisticación de los Ramones.

Ahora, en el xiglo XXI, los New York Dolls o lo que queda de ellos, es simplemente, otra cosa.

Abajo, ‘Personality Crisis', en pleno auge de los Dolls.