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No hay que ser muy mayor para recordar que hace unos años, 10 más o menos, el mundo musical sufrió el primero de muchos atropellos a manos de un programa llamado Napster, que permitía descargar cualquier canción en cuestión de minutos. Bastaba descargarse el programa y una conexión internet para tener acceso a prácticamente cualquier canción publicada hasta la fecha.

Afortunadamente, este espolio terminó con los servidores de la compañía cerrados después de unos cuantos año de relativa impunidad gracias a la proverbial lentitud de la justicia. Sin embargo, el daño ya estaba echo y la veda abierta, aunque esa es otra historia…

El caso es que avispados empresarios no han querido dejar en el olvido toda la fama y repercusión conseguida durante esos años por la marca y, chequera en mano, compraron la compañía para reconvertirla en un servicio de streaming legal, en la misma línea que Spotify, Google Music y tantos otros.

Sabéis que en PLASTICOS Y DECIBELIOS siempre hemos sido reacios a este tipo de servicios que normalmente se aprovechan de los artistas para ganar dinero. Pero como tampoco se puede ir contra los tiempos, hemos dado una vuelta este nuevo Napster a ver qué es lo que deparaba.

A priori parece que llegan al mercado demasiado tarde, cuando ya han desembarcado los grandes. El precio de la suscripción tampoco va a ser un factor para decantar la balanza, al ser idéntico al de resto de competidores (9,95€ al mes). Tampoco disponen de un servicio gratuito para aquellos que quieren únicamente disfrutar de alguna acción de forma esporádica. Sólo la baza de la marca parece jugar a su favor.

Sin embargo parece que sí que han hecho los deberes en cuanto al catálogo. Más de 15.000 canciones de partida es un buen número para empezar, y que se supone que irá completándose a medida que el servicio madure.

¿Y algo más? Pues si, la usabilidad. Tanto la versión web como la versión móvil me han causado una gran impresión (disponen también de una versión de escritorio, pero que no aporta nada a la versión web). Su facilidad de uso es apabullante, y las herramientas de búsqueda que proporciona son muy buenas, bastante mejores que lo que recuerdo de Spotify.

También existe la posibilidad de conectar la cuenta a las redes sociales (Facebook), algo casi imprescindible hoy en día y algunos detalles más que tienen otras webs de streaming, como el almacenar offline las canciones para no tener que gastar tráfico (muy útil para la versión móvil).

Por último, también me he sentido muy agradecido por la calidad de los temas, que me ha parecido muy superior al de la competencia y que luego he corroborado leyendo que llegan a servir las canciones en 192kbps (siempre que el dispositivo y la conexión lo permitan), algo que encantará a muchos entre los que me incluyo.

Parece sorprendente, pero después de usar este nuevo Napster durante unos días, he de reconocer que me he sentido muy a gusto con él, cosa que antes no me había pasado con ningún otro servicio. Os recomiendo que si sois usuarios de algún otro servicio de este tipo, lo proveéis (aprovechando que hay 30 días gratis) y luego decidáis.