Los tenían como obligación de empezar justo a las ocho de la noche, porque tenían previsto un show de hora y media, como en ellos es habitual.

Al salir pasadas las ocho y veinticinco de la noche, se alargaron casi media hora más de lo que prohibe el ayuntamienyo de Greenwich, donde está enclavado el O2 de Londres, lo que era el viejo Millenium , que está a punto de ser vendido, ya que Telefonica que es O2 en Londres, no quiere saber nada más del patrocinio.

Nuestro amigo y lector Alfonso nos cuenta que tuvo muchos problemas para poder coger el metro tras el concierto. Dice que fue como una odisea. Colas para entrar en la estación, empujones para  abordar los vagones y todos como sardina en lata. Tomar un taxi era peor. Carísimo.

Acabar en el O2 a las once y, encima, en domingo, es malo, muy malo para el que no lleva coche. Pero, ¿donde lo aparcas?.

Así que el ayuntamiento ha decidido poner una multa a los Rolling Stones de 200.000 libras esterlinas. Una pasta, de verdad. El cabreo de Bernard Dogerty, el agente de los Stones, era mayúsculo.

Veremos lo que ocurre el próximo jueves. pero estoy seguro de que los Rolling Stones saldrán antes.