Me he enterado esta mañana. John Barry, el más grande de los músicos de bandas sonoras de los últimos tiempos, ha sufrido un ataque del corazón, en su casa, en Long Island y se nos ha ido. Inmediatamente, me ha dado una enorme pena, nostalgia, rabia, pero bueno es la vida.

Barry tenía 77 años. Nunca podré olvidarme de aquella entrevista que le hice con motivo de la publicación de su álbum “Moviola”, en 1992,un recorrido por sus temas favoritos que había escrito para algunas películas. Un trabajo soberbio con la Royal Phillarmonic.

Me puse muy sentimental al contarme la historia de como había conocido por fín a su ídolo de toda la vida, el gran Louis Armstrong . ‘We have all the time of the world' es para mí una de las mejores canciones de amor que se han escrito jamás.

Barry la escribió justo para la película en que Sean Connery había abandonado a Bond, en Al Servicio Secreto de su Majestad, lo habían sustituido con el australiano George Lazenby. Me contó también muy sentimental, cuando casi se puso a llorar, porque Luis Armstrong le había dado las gracias muy sinceramente, al acabar de grabar su voz, en un estudio de Nueva York. Me dijo: “Se me puso un nundo en la garganta. Fue el último trabajo en vida de Armstrong. Poco después moría en el hospital. No se te olvide nunca. Yo soy un trompeta, un trompetista y siempre lo seré”. Mantenía fervorosamente.

Unos pocos años después trabajé en los estudios de la MGM, con toda la gente que había grabado sus últimas bandas sonoras. Incluido su ingeniera. Me contó muchas anecdotas. Como me contó George Martin, que era su productor, por ejemplo, en el maravilloso tema de ‘Goldfinger' que cantaba Shirley Bassey. A toda persona relacionada con Barry le preguntaba por anecdotas, por información…

John Barry era un gentleman. Un músico de pop, aunque no lo parezca. Empezó haciendo éxitos con su grupo John Barry Seven. Uno ha estado estado tan obsesionado con su música, cons sus discos, que tengo una colección de unos sesenta CDs y unos cuarenta vinilos de la obra y bandas sonoras de Barry. No dejo de escucharlas en muchas ocasiones. Era la mejor música clásica de los últimos años del siglo pasado.

Su última banda sonora curiosamente fue para la película Enigma. Fue Mick Jagger el productor y quien le contrató. Por supuesto, le pregunté a Jagger por Barry y me contó una anecdota picante cuando Barry se casó con Jane Birkin, cuando ella era poco más o menos una niña. John se enamoró como un quinceañero,  pesar de la diferencia de edad. Le lllegué a preguntar por Barry, incluso a Serge Gainsbourg, que fue el siguiente marido de la Birkin, cuando acaba de incendiar Francia, con “Aux armes ceatera”,  que era  cantar la letra de la Marselllesa, a ritmo de reggae. Era otro genio. Eterno John Barry. Y ahí tenemos su música. Para siempre. El fue el inventor del verdadero sonido de James Bond.

El fue también un 007. Abajo, John Barry, en una de sus últimas apariciones públicas, conduciendo el tema ‘Goldfinger' y del 007 con la orquesta, con el arreglo que había hecho, en el score de Moviola. Diferente versión de la original.