Portada de la "opera prima" del grupo de Nashville

Hace meses dije que me impresionó Nick Brown, cantante, guitarrista y líder de Mona un grupo del este de los Estados Unidos, que emigró a Nashville, porque saben que allí está la actual capital mundial de la música.

Ni Nueva York ni Londres ni Los Angeles. Eso lo supo muy bien Jack White.

Pues, bien, con el disco de Mona me he vuelto a encontrar con un grupo que ama el rock, que ama la música que hicieron U2 en los años ochenta, cuando el ciclón del estrellato todavía no había impactado en los irlandeses.

Nick Brown canta maravillosamente. Es poderoso como guitarrista. Y lo increible es que Mona grabaron el disco en su garaje de Nashville. Sólo se gastaron un poco más de dinero cuando quisieron que las mezclas sonaran poderosas. Entonces llamaron a Rich Costey, el ingeniero que ha trabajado con Foo Fighters y Arctic Monkeys. Los resultados han sido sobresalientes.

Nada más que empezar con ‘Cloaks and Dagger' te das cuenta que algo grande está sonando. Nick no puede evitar su obsesión por Bono. Dice que es un apasionado de “Unforgetable Fire” y “Joshua Tree”. Se los sabe de memoria.

Sin embargo, rechaza los dos últimso albumes de U2. Dice o asegura que los odia. Y espera que Bono deje de portarse como un chiquillo de un grupo y que sepa ser el gran cantante de más de 50 años que ha vivido una formidable vida.

Sólo puedo decir que escuchais el álbum. Los fans de U2 van a encontrar la línea que quizá el grupo irlandés no ha sabido seguir. Una nueva senda. Claro que Nick Brown tiene poco más de 20 años.

Abajo, su celebre ‘Teenager', que estuvo en la lista de favoritos.