La noticia, que no es noticia, tan sólo un rumor, habla de que la enigmática, la misteriosa ha anunciado a la EMI, todavía sigue bajo contrato con la compañía, que podría entregarles  nuevo material a lo largo de este año.

No hay confirmación oficial. Su página web está suspendida en el limbo, desde que apareció “Aerial”, su intriguente último álbum, en 2005.

En la página de noticias Bush, tampoco hay certeza de nada. Y la EMI no sabe nada oficialmente.

¿Es que habrá terminado Kate nuevas canciones?. Que vive como reclusa es una verdad como un templo de grande, aunque a ella le cuesta mucho admitirlo, refugiandose en el placer de la privacidad.

Pero hay fotos, intromisiones de tabloides británicos, que demuestran que en sus dos mansiones están exageradamente blindadas, con verjas infranqueables, cámaras de televisión por todos lados y unas alarmas exageradas, como si se tratara de una personalidad muy conocida en la Inglaterra actual. Fue una gran estrella de los años ochenta, pero popularmente, nada más.

La exagerada seguridad en su mansión frente al mar, en Devon, le ha costado varios disgustos, porque no permite el acceso público a una playa maravillosa, con dos pequeñas isletas enfrente.

Allí es donde tiene el pequeño estudio donde graba y ensaya constantemente. Allí mismo, hace unos meses, cantó para un proyecto del anciano Rolf Harris -tiene ya 80 años-. El último tema que ha publicado es ‘Lyra', un tema no excesivamente brillante para la banda sonora de The Golden Compass.

Durante una entrevista con ella, en la promoción de “Aerial”, que contenía esa pequeña obra maestra llamada ‘King of the Mountain', decía que prefería vivir una vida normal y cuadar a su único hijo. Pero resulta que Bertie tiene ya 11 años. ¿Le va a seguir cuidando hasta que se case?.

Que nosotros sepamos vive todavía con su marido, el no muy brillante guitarrista Danny Mc Intosh, que es quien le ayudaba en su pequeño estudio.

Como decímos últimamente: necesitamos un gran disco de Kate Bush, como nos ocurría con Bjork. Soy fan de su música, de su inteligencia, de su obra. Por eso escribo de ella, claro.

Abajo, la excepcional ‘King of the Mountain'.