EL MISTERIO FLEET FOXESEstaba en Liverpool, en plena celebración de la ciudad de los Beatles como capital de la cultura europea en 2008.

Leía y leía maravillosa críticas de un oscuro grupo de Seattle, que practicaba un extraño folk, marcado por esencia de Bob Dylan y Neil Young.

Me compré el disco en HMV, tienda que creo que ahora está cerrada.

Lo cierto es que me llevé una pequeña desiulusión. Hombre, no estaba mal ese primer álbum, pero como llevo y tengo tantos años en esto he oido maravillosos grupos de este estilo, como Mathews Southern Comfort y, sobre todos los Pentangle o incluso los Faiport Convention.

Así que nunca hemos hablado mucho de . Han tardado tres años en lanzar su segundo álbum. Una barbaridad, como denunciaba con razón Robin Pecknold, la voz y el líder indiscutible del grupo.

Pue, bien, he vuelto a oirlos, con cierta indiferencia y, ante mi sopresa, me he convencido de que este álbum es una pequeña obra maestra, desde luego es ya uno de los mejores albumes del 2011.

Tenemos ‘Sin Sala Bim’ entre la lista de favorito, pero ‘Helplesness Blues’, la canción que da título al álbum es también sensacional. Igual que ‘The Plains’.

A veces, me suenan a veces a Simon y Garfunkel. Ese  toque de folk-rock, que nunca debió de perderse el rastro en la música norteamericaan. Sobre todo, en los grupos.

Dicen que ellos han tenido el sofistificado álbum de Roy Harper, el casi psicodelico “Stormcock”, pero uno cree sinceramente que este de Fleet Foxes es bastante más interesante y rico en matices.

¿Para que necesitan a nadie?

Abajo, su fenomenal ‘Helplessness blues’.