Matthew-Bellamy le ha dicho a un tabloide británico que jamás había soñado  ser una estrella de rock. Sus sueños eran más cortos.

Creía que podría ser un músico de jazz o quizá un músico de clásica, pero jamás se veía en el rock and roll.

Pero asegura que toda su vida será una gran sorpresa, como viniendo a decir que ni soñaba con ni tener un hijo con una estrella de Hollywood, como es Kate Hudson.

Y tiene razón, porque es una estrella de rock, nadie lo puede dudar, pero no tiene imagen ni estatura ni carisma para ser precisamente una estrella. La vida es como es.

Su compañía es la que está poco contenta. Se gastó doscientas mil libras esterlinas para la aparatosa puesta ene escena de los Brit para vender sólo seis mil discos.  Una ruina y un despilfarro en los Brit.

Pero es cierto que Muse también pierden dinero con sus sofisticadas peustas en escenas. Por eso, para los próximos conciertos en grandes estadios quieren ser más baratos y más cercanos a las audiencias.

Muse han terminado su contrato discográfico con Warner y nadie sabe si renovarán su contrato.